miércoles, 20 de noviembre de 2013

Todo puede ser



El frío arreciaba al aire libre.

El pañuelo se enroscó en el cuello como si fuera una boa atrapando a su presa. Las manos hasta ahora calientes se convirtieron en helados dedos agarrados al calor del cuerpo ajeno. El viento soplaba con fuerza y a rachas de esas que te desconciertan porque cuando aprendes a esquivarlo de frente te viene por detrás a traición.

Toda la atención estaba en sortear el embate del crudo invierno; no había sitio en su cabeza para nada más.


Abrir la puerta de casa le costó un rato porque parecía que la llave que siempre entraba suavemente había decidido no encajar en su sitio. Por fin dentro, el golpe de calor la paralizó durante unos segundos que se hicieron eternos. Al refugio de la calle todo parecía más leve. La boa de colores se fue desenrollando; las capas de telas que le daban abrigo cayeron como hojas de árboles caducos; la piel pálida, fría y seca cogía calor suave y color intenso.


Esas eran las noches en las que las hadas del viento se colaban en las casas al abrigo de los hielos. Llevaban los deseos que no están permitidos pero son buenos, enganchados a las alas y las ganas de vivirlos, en la punta de sus leves pañuelos. Ella lo sabía y por eso, ya calmada, se decidió a esperarlas.


El tiempo pasa. Los minutos se acumulan en el calendario de sus vivencias. Soñolienta, acurrucada bajo el suave edredón, oía el ulular del viento, olía el humo de los troncos ardiendo, veía el resplandor del fuego en movimiento, sentía...Sentía que la paz se iba apoderando de ella sin remedio.







Un escalofrío de placer recorrió su cuerpo y los ojos se le abrieron. Quizá se durmió y soñó, quizá su pensamiento salió por un momento de su cerebro, o quizá es que realmente un hada del viento la rozó con sus pañuelos y eso le había despertado sus inconfesables y placenteros deseos.










@Darabita


5 comentarios:

  1. Esperaremos por las hadas del viento como Darabita acurrucadas entre las mantas.
    Un abrazo, Beatríz.

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  2. Que bonito Beatriz, es que siempre te digo lo mismo. Lo has contado precioso.
    Un beso.

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  3. Precioso lo que nos dejas, posiblemente en su sueño recibió otra caricia, más cálida.

    Besos,

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  4. Darabita soñando, que ilusión espero que en ese sueño haya podido sentir todo el bien que nos hace sentir ella cuando nos cuenta sus historias, cuentos y juegos .
    espero que todo vaya bien con la pequeña Beatriz, te mando mi cariño envuelto de buenos deseos.
    Un besote

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  5. El hada del viento lo alborota todo, hasta al interior del alma llega. Precioso, Beatriz, es maravilloso que te remuevan por dentro :)
    Un beso

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