lunes, 7 de septiembre de 2015

Protagonista de mi cuento



Con un movimiento certero, le doy la vuelta al reloj de arena a la voz de ¡preparados, listos, ya! Quiero escribirte un cuento de los que hacen historia. Y tengo que hacerlo antes de que se me acabe el tiempo.

Tengo enfrente una pared blanca, pero estoy viendo el amplio horizonte en el que los pájaros dibujan su satisfacción ante el vuelo y el profundo mar en el que los peces se desplazan bailando sin parar.

Mi mirada, profunda. Concentración desdibujada.

Busco sobre qué escribir y me acuerdo de mil y una historias que te gustan. Y de pronto, me doy cuenta de que mi mente está en otro mundo. En aquel lugar más allá de las estrellas en el que nacen los sueños y se hacen compañía entre ellos. Y veo pasar ante mí a los personajes más famosos del momento:

Un ciempiés bailarín que cada vez que practica un paso, pierde un zapato.

Una vaca alegre a la que no le gusta la lluvia porque se moja y se desdibuja.

Un ascensor que sube hacia abajo y baja hacia arriba.

Un coche que necesita acelgas para andar en vez de gasolina.

Una baraja de cartas en blanco.

Un amigo imaginario que no sabe cómo te llamas.

Una bufanda que no quita el frío.

Un reloj que se escapó de prisión para poder andar a su libre albedrío.

Un hada madrina con la varita estropeada.

Un dragón que no sabe echar fuego.

Un abecedario desordenado hecho de letras de colores.

Una tortuga que no quiere ir andando porque siempre llega tarde.

Un pulpo al que le gusta pasear y luego darse un baño de espuma.

Un pincel mágico que hace cuadros sin necesidad de manos.

Un castillo de arena que no se derrumba con el agua.



Pero ninguno quiere ser mi protagonista, porque un cuentista debe ser valiente para poner en el papel la parte más loca de su imaginación, y en estos momentos todo lo que se me ocurre es pensar que mi vida contigo en ella es el mejor de los cuentos.













@Cuentos

lunes, 31 de agosto de 2015

Mil llaves



¿Sabes?

Me electrizas, me reduces, me ciñes, me enciendes, me envuelves, me incendias, me apasionas, me conquistas, me diriges, me evades, me guías, me imbuyes, me inflamas, me renuevas, me cautivas, me deslumbras, me encrespas, me impresionas, me quemas, me rodeas, me tranquilizas, me despiertas, me excitas, me hipnotizas, me inquietas, me sitias, me condicionas, me enganchas, me perturbas, me sugestionas, me transportas, me emocionas, me expandes, me fortaleces, me liberas, me enamoras, me entuiasmas, me cercas, me enardeces, me alientas, me incitas, me levantas, me exaltas, me animas, me turbas, me embelesas, me reconfortas, me ubicas, me activas, me alegras, me atrapas, me esculpes, me iluminas, me inspiras, me calmas, me agradas, me arrebatas, me sosiegas, me conmueves, me atraes, me apresas…

¡¡Me encantas!!





Y por eso:

Te llamo, te palpo, te trato, te veo, te ambiciono, te invento, te amo, te siento, te quiero, te sueño, te deseo, te adoro, te ruego, te espero, te ansío, te admiro, te suspiro, te consiento, te estimo, te necesito, te invoco, te toco, te oigo, te reivindico, te busco, te gozo, te reclamo…







PD: Sin inspiración para escribir algo "elaborado", aunque eso no quiere decir que esto sea una acumulación de letras, porque cada una de las palabras aquí escritas está meditada y tiene su significado.










@Escritos

lunes, 20 de julio de 2015

Eres sol




Eres sol
y eres viento,
eres tiempo
y estancia


Soy tu mar,
tu brisa,
tu viento,
tu palpitar.


Si tú me adoras, yo te adoro, 
si tú lloras, yo lloro, 
si tú sientes, yo siento.

A veces, la vida va lenta, 
pero no para.


miércoles, 8 de julio de 2015

La orilla de la vida


A la orilla de mi vida veo las olas llegar.
Olas vivas de espuma blanca,
olas de susurros suaves y rítmicos,
olas empapadas de tiernos mensajes,
olas mágicas de sol y sal.

Y en la arena fina y blanca, grano a grano, descubro las miles de ilusiones que me han hecho avanzar.

El paisaje parece siempre igual: arena y olas caminando a la par. Pero si miras bien cada gota de agua es distinta, y cada pellizco de arena tiene su brillo y color.

Me gusta cómo juegan al escondite las olas, y cómo parece que ríen cuando, descansando de tanta agitación, mueren en la orilla para volver a esconderse de nuevo mar adentro.

Me propongo buscar entre la arena cada uno de los sueños perdidos que a la gente se le caen de los bolsillos y dejo que se cuele entre mis dedos el calor del sol encerrado en los pequeñísimos trozos de espejo, mientras mi pensamiento busca tu compañía.


Cuando el sol se va, reclamo tu presencia a la brisa que se levanta mientras mi mano distraída se dirige al pedacito de ternura que tallaste con besos en mi cuello.

Siempre que miro el horizonte te siento en el otro lado.

Y a veces oigo un susurro hecho de mil pedazos de silencios: Es la oración que el mar hace y que dura desde que te presiento, hasta que se me pierde tu aroma en mi pensamiento.










@Escritos

jueves, 25 de junio de 2015

Profundo y etéreo


Desde lo más profundo de mi pensamiento saltan y brincan -al ritmo de una música no demasiado movida- retazos de historias vividas. Con un simple gesto, el resorte de mi cabeza recupera esas vivencias dormidas.

Y no es que viva de recuerdos, porque el presente lo tengo bien cogido de la mano. Es que he entrenado a mi mente para que todo aquello que me hizo sentir, quede como fue en ese momento y solo pensarlo, me reviva la experiencia aletargada.


Observo, pienso, retomo, valoro.


Disfruto con las cosas inanimadas que saben hablar conmigo: las que me hacen apreciar la belleza de que existan, 

las que me transmiten todo lo que sintió el que las hizo, 
en las que leo el esfuerzo por sacar algo de lo más íntimo, 
las que procuran belleza como único objetivo.


Gozo de los seres que viven y no hablan un lenguaje inteligible: 
las plantas que me enseñan que vivir es sencillo, 
las aves que volando me describen un camino, 
los animales que se comportan como verdaderos amigos, 
el bosque entero que me habla de historias de cientos de años en cada uno de sus recónditos rincones.


Me gusta y me apasiona disfrutar de cada uno de los que se cruzan en mi camino: 
los que ni siquiera me miran pero forman parte del paisaje en el que yo vivo, 
los que sin haberlos visto nunca forman parte de mí porque así lo he decidido, 
los que están lejos pero viven conmigo,
los que me piensan cuando no les veo y descubren la magia de sentir conmigo.


Todo lo que recibo, todo lo que me dan, lo recibo y lo almaceno con etiquetas de colores. Porque nunca se sabe cuándo necesitaré echar mano de las experiencias que me dicen que VIVIR es lo más bonito.




Y cuando te veo mirarme con esos ojos y me dices: ¿ya estás soñando?, sonrío. 



Porque sé que sabes que lo que hago es airear un rato todo aquello que me hizo y me hace disfrutar, y que traigo para mi goce y para compartirlo contigo. 




Gracias por existir.



@Escritos