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viernes, 11 de octubre de 2013
Fantasías animadas
Completo mi historia con recuerdos dormidos que salen a la luz cuando fuera está oscuro.
Doy saltos en la cama, subo las piernas y los brazos sin ritmo, oigo tu carcajada sonora y río de pura alegría, para acabar con un suspiro que suena a ramo de quimeras sin sonidos.
Y de pronto cierro las puertas. Esas puertas que me dan vida porque me hacen ver estrellas donde sólo hay bombillas. Entro en el mundo de los sueños y oigo lo que no me atrevo a decir, veo lo que no tiene sombras y digo lo que nunca supe que sabía.
Sé que puedes ser feliz con un poquito de cariño y una pizca de amistad sentida; oyendo una voz amiga que te inunda de amor a trozos; leyendo dos mil palabras que se acumulan sin amontonarse; viviendo con pasión lo que algunos creen indiferente; sabiendo que no hay que perder la vida por miedo a perderla; volviendo a buscar los besos y una caricia en el alma.
Vuelven los recuerdos a jugar al escondite, salen de paseo las brujillas de los cuentos, entran los duendes de la utopía, y juntos recorren el camino de baldosas amarillas.
La tarde cae plomiza, la lluvia amenaza el ocaso y vuelve a abrirse paso la noche.
En la cama, sola, piensas en aquellos días en los que soñar no era vida sino una pura fantasía.
Y te das cuenta de que hoy la vida te rebosa a manos llenas cuando miras con sus ojos, andas con sus pies y sientes con su corazón. Porque no hay nada como vivir la vida en buena compañía.
@Escritos
lunes, 7 de octubre de 2013
Las dos caras
¿Es que una luna a medio recargar es menos luna que una llena?
Cuando nos maravillamos de esa luna redonda, plena, de color indefinido entre el blanco, el amarillo y el plata que nos produce tantos suspiros y un estado de romanticismo incrustado en el pecho, no pensamos que es la misma luna que en los catorce días siguientes estará desinflándose hasta casi desaparecer de nuestra vista cuando se esconde –nueva- entre la Tierra y el Sol y vuelve a salir de su escondite para volver a ser vista –llena- otros catorce días después.
Hoy mirando al cielo, a tu cielo, he visto una luna creciendo con apenas un hilo de plata en el que me han dado ganas de sentarme contigo al fresco de la noche con los pies colgando.
He visto perfectamente con estos ojos, una estrella colgando de la punta que nos iluminaba mientras tranquilamente respirábamos abrazados.
He vislumbrado el círculo entero imaginando que en la parte oscura jugamos tú y yo al escondite, nos agazapamos para besarnos y descansamos después de entregarnos.
Porque no siempre brillamos como una luna llena y, sin embargo, nuestra parte oscura nos proporciona belleza en contraste con la luz.
Hoy te noté apagado. Vi tu parte oscura y me seguiste gustando. Reparé en una luna que no se veía completa aunque lo estaba; que tenía un reflejo que me hacía verla en forma de D cuando yo sabía que realmente era como una O bien redonda; que me hizo pensar en ti y en la lucha entre tu luz y tu sombra; que me dio la certeza de que aun estando a medio gas, seguimos siendo soles con la posibilidad de deslumbrar.
Y miro esa luna que atrae las mareas de mi pensamiento; que altera el ánimo de mi alma; que ilumina los caminos oscuros de mi campo a través; que se cambia a mi vista según la iluminación que presente; que me susurra al oído “ven conmigo, que te anhelo” y le digo: espérame, que voy contigo a donde tú vayas.
Estás entre luz y sombra, te miro y sólo puedo ver la parte que refleja el sol y sin embargo, sé que eres una luna perfecta.
@Escritos
viernes, 4 de octubre de 2013
Al paraíso
Entre aleteos de pestañas soñolientas, mis ojos no dejaban de observar tus rápidos movimientos.
Tu garganta quería acercarse a mi oído para iniciar ese ritual de risas que se oyen más allá de las paredes y que me deja sin aliento porque procuro que no me lleguen, aunque siempre sin lograrlo.
Mientras, tu barba raspa mi cara.
Nervios porque no puedo dejar de reírme.
Y a la vez que mis manos procuran alejarte sin conseguirlo, no quiero que me dejes tranquila porque disfruto de la sensación de jugar como cuando era una niña.
De pronto, no se sabe muy bien por qué, nos trasladamos a la jungla. Aparece la pantera salvaje que ruge encima de su presa mirándola con esa mezcla de fuerza y ternura.
La bata de fresca seda se abre y deja entrever la piel morena y recién duchada. La algarabía de antes da paso a suaves gruñidos que pronto se transforman en ronroneos felinos.
Los músculos antes tensos, se relajan.
Las carcajadas dejan paso a la tímida sonrisa.
Los intentos de mordiscos se convierten en rápidos y dulces besos.
Los mismos brazos que te intentaban apartar hace un rato de mi cuerpo, te rodean atrayéndote sin remedio.
Coges mi cara y miras el brillo de mis ojos encendidos.
Y con voz grave me dices: ¡vámonos al paraíso!
@Escritos
martes, 24 de septiembre de 2013
Amarrados
Respira el aire que entra por el balcón.
Aire lleno de yodo y sal, de verde y sol, de viento y humedad, de ilusión vacía de todo mal.
Y respira también el aroma que desde dentro, a golpe de suspiros callados, emite todo mi cuerpo con movimientos escalofriados.
Te espero con tranquilidad, dando aire a la línea que nos une. Pero, sin poder evitarlo, te busco con ansiedad cuando llegas por fin a mi lado mientras recorro tu geografía con el aceite en mis manos.Y tú, despacio y con voz profunda, me nombras sin decir ni una palabra.
Oírte decir mi nombre me hace acercarme como un resorte y entregarme a tus deseos, hasta perder totalmente el norte.
Atrapa la magia que, en forma de destellos, sale de la piedra que luce mi mano.
Ese color que cambia con la luz y que me recuerda el cielo de las noches de verano.
Quédate conmigo aunque estés lejos.
Sigue dándome el cariño y la ternura que te invaden cuando me miras despacio
y me recuerdas que estoy hecha de azúcar y miel.
Porque tuve la oportunidad de quererte y no la desaproveché.
@Escritos
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Vuelta a empezar cada día
Siempre amanece un nuevo día. No es un día como el de ayer, como el de anteayer, y menos aun como el de hace tres semanas. Es, siempre, un nuevo día.
Día de volver a tomar con ganas la vida. Porque tenemos la facilidad de sentir la respiración del aire que nos anima. Un aire con olor a zumo de naranja y sabor a corazones de azúcar.
Y tus ojos cerrados mientras el sol te acaricia, están viendo pasar por delante de ti las imágenes placenteras de la noche, cuando tus manos acariciaban mis deseos y tus labios besaban mis ganas de tenerte cerca.
Viajo con mil sentimientos guardados en mi mochila que me acompañarán siempre en el camino de la vida. Pulsos al aire para demostrar que no sucumbo al desaliento, que camino segura aunque el suelo no sea llano, que no solo no me escurro de tus abrazos, sino que espero poder cobijarme por siempre en ellos.
Y recuerdo sin remedio aquellos primeros días pintados de sol y mar, de despertares tempranos y anochecidas tardías, aquella poesía de tus palabras que decidiste guardarte para ti solo, aquellas tardes de bochorno en las que las risas nos servían de abanico.
Va viniendo el frío mientras dentro de nosotros el calor es cada vez más intenso. La complicidad nos acompaña y los besos de buenos días reflejan la alegría en nuestras caras; el regalo de tenernos y entregarnos, uno al otro,lo más preciado que tenemos: la vida. Sin medidas, sin egoísmos, sin miedos; con la certeza de que dar a manos llenas nos produce más beneficio que guardar en los bolsillos.
Sólo puedo decirte que cada día que amanece, cuando la luz despierta el sueño, mi primer pensamiento es para ti, indiscutible artífice de mis ganas de volver a vivir como siempre he querido.
@Escritos
domingo, 15 de septiembre de 2013
Fuego en el alma
Miro el cielo oscuro sin ver nada más que la nada.
Vuelvo a mirar y ahora veo pequeños puntos de luz porque es una noche estrellada.
A lo lejos oigo señales de conversaciones festivas: risas y voces más que altas, que celebran la propia algarabía de oírse en compañía.
Me pongo a escribir con tinta seca y trazos perfectos. Busco el ritmo que ya no tengo porque dejé que, a la vez que mi cuerpo se tostaba, mi mente descansara.
Pienso en ti y me detengo. Mis dedos se paralizan mientras la risa se instala en mi cara y mis ojos miran, sin ver nada, un punto indeterminado.
Te imagino mirándome despacio sin apenas decir nada, sin más luz que la de tus dedos cuando con tus caricias me acercas hasta tu presencia encantada.
Pienso cómo el tiempo corre veloz al compás de las mañanas que despiertan, uno tras otro, los hilos que tejen nuestra cada vez más tupida tela de araña.
Sé que la sangre corre por mis venas porque así me lo contaron, pero como no lo veo, creo que miles de gotas bailan para llegar hasta el mismo borde del agua.
Sé que la tierra gira con dos movimientos acompasados porque en su momento me lo explicaron, pero como no lo veo, imagino que el sol quiere que yo apueste cuántos centímetros se trasladará sobre el horizonte para jugar al escondite detrás de mi castillo.
Sé que si te observo y tú me miras, soy capaz de ver hasta el fondo de tu alma.
De nuevo observo el cielo oscuro y ahora veo algo más que una noche estrellada: miles de gotas de luz coloreadas, que me dicen sin palabras lo que siento cuando pienso en la promesa que nos hicimos sin ninguna palabra.
Prometí renovar año a año con el fuego de artificio, el conjuro que nos unió para siempre. Porque aunque a veces nos cieguen las joyas falsas, nos tenemos uno a otro tatuado; y eso es imposible borrarlo.
Por eso ahora, cuando abrazo tu presencia callada mientras el ruido atrona nuestros oídos, sé que tú te ocuparás para siempre de que no me pase nada.
@Escritos
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Recuerdos,
Sentidos,
Sentimientos
miércoles, 11 de septiembre de 2013
El mundo a tus pies
Oigo una música a lo lejos. No es más que un rumor de notas que llevan su cadencia a golpe de timbales.
Aprecio una brisa que me despierta un escalofrío como si fuera tu aliento que se me acerca despacio y sin avisar desde mi espalda hasta mi oreja.
Noto el pulso de mis venas llevando por mi cuerpo la savia de vida que me anima.
Siento en el aire el olor a veneno que me insufla pensar en tus manos recorriéndome despacio.
Miro en silencio el arcoiris que ha levantado la lluvia porque sé que así percibo en él toda la gama de colores que tienes guardada.
Hago pompas de jabón para que te hagan cosquillas cuando te acercas y así oír tu risa una vez más.
Porque estoy acumulando experiencias que me permitan para siempre tenerte cerca de mí, soñarte, quererte, pensarte y amarte. Y las guardo celosamente bajo mi almohada para poder -cuando me apetezca- derretir sueños y transformarlos en ilusiones.
@Escritos
martes, 3 de septiembre de 2013
¿Y por qué me gustaría?
Me gustaría sentir contigo el otoño bajo mis pies descalzos.
El fresco aroma de la tierra húmeda en la mañana, antes de que el sol cumbre el cenit del mediodía.
La brisa suave que revuelve mi pelo sobre mi frente al mirar hacia atrás para ver cuánto camino hemos andado.
Los colores marrones y verdes tintados de ocres y de reflejos de sol que se marchitan.
Y andar contigo al lado hablando sin prisa, pintando sueños en la brisa y riéndonos al vernos de esa guisa.
Me gustaría sentir siempre ese cariño que me trasmiten tus manos cuando me acaricias con aparente despiste.
Ese masaje tranquilo bajo mi cabello rizado que hace que mi mente se aleje del mundo y se acerque cada vez más a ti.
Las palabras soñadas que sólo oía en mis fantasías y que salen de tu boca sin esfuerzos cuando me miras.
El saber que estando un rato contigo me olvido de esos fantasmas que me rondan en mis pesadillas.
Y tu risa franca cuando me asusto del batir de las alas de ese pequeñísimo pájaro brillante que se acurruca en tus manos porque se siente seguro.
Me gustaría sentarme contigo bajo el porche estrellado y ponerle nombre a cada lucero dorado.
Llamarlos de uno en uno para que entren en casa y que vayan adornando cada rincón de la estancia.
Sentarnos luego ante el fuego y contar las chispas que restallan sin vergüenza de explotar de algarabía.
Beber las mieles del amor que nos damos a la luz de un candil sombrío y al olor del incienso apagado.
Y sentirte entrar en mi cuerpo sin prisa por encontrarme, porque sabes que tengo para ti todo mi tiempo guardado.
@Escritos
domingo, 1 de septiembre de 2013
El jardín de la alegría
Las noches se engalanan con reflejos de tus pestañas.
Imágenes que pasean de un lado a otro de la estancia, como si fueran fantasmas que están de fiesta.
Mi mente recrea vivencias que salen de debajo de tu almohada.
Mi cuerpo sufre corrientes que me transportan veloz hasta tus brazos.
Somos un mismo camino plagado de desvíos y atajos.
Y cuando te observo callada, con esa mirada mía que escruta sin querer entrometerse, te veo como un sarcófago enigmático, cerrado a cal y canto, a prueba de las más fuertes inclemencias del tiempo, reflejando su forma y su belleza por fuera y guardando con total sigilo todo lo que lleva dentro.
Tus palabras me traspasan, tu pensamiento es mi rompecabezas, tus deseos me involucran, tu vivir me apasiona. E inevitablemente, una y otra vez, mi corazón siente y se enternece.
Me gusta ver tu ventana adornada con jardineras.
Pensarte riendo tras las cortinas del salón cuando entro desde la calle.
Hacerte el café por la noche cuando tu sofá te espera impaciente.
Hacer diana una y otra vez cuando he cambiado la punta de los dardos por rayos de amor insoronizados.
Calmar tu tensión con mis manos empapadas en aceite e incienso.
Comerme tu aliento a besos y sentir tus manos fuertes.
Sentirte protegiéndome del frío, llenándome de caricias y cubriéndome de mimos.
Abrazarte por detrás cuando tu sueño te vence.
Amarte como sólo sabe amar un corazón ardiente pero equilibrado.
Y cuando los años nos regalen más tiempo, quiero disfrutar contigo la tranquilidad de un desayuno al sol,día tras día, en nuestro particular jardín de la alegría.
@Escritos
viernes, 23 de agosto de 2013
Esperando
Te espero cada mañana, cada tarde, cada noche.
Y mientras te aguardo, oigo tu voz risueña y profunda, veo tu boca que besa y habla, siento tus caricias que me acompañan, huelo tu aroma que me guardé en el bolso, recuerdo tus momentos de goce infinito, sueño el reencuentro de nuestros cuerpos.
Concentro mis pensamientos en ver tu cara; expando mi aliento hasta tu espalda; ilusiono mis ganas con tus palabras; anuncio mi ansia sin ocultar nada; guardo mis andanzas de madrugada; plasmo mis deseos de abrazos en la alborada; olvido mis miedos bajo la almohada; te ofrezco a lo lejos mi alma; y sólo quiero ser tu hada.
Y en el camino me encuentro un poeta, un ángel, un mago y un niño que se dan la mano. De esa manera la espera es para mí, el más dulce de los tormentos.
@Escritos
domingo, 11 de agosto de 2013
Es real
Me miras despacio, me coges la mano, me la acaricias con suavidad y moviendo la
cabeza me dices con un guiño: ¡qué bonita eres, niña. Qué bonita eres!
Y yo sonrío porque me he cansado de decirte eso de que las niñas bonitas sólo existen en los cuentos.
Pero me pongo a pensar y veo que realmente es que estoy en un cuento, porque he eliminado del todo las fronteras entre lo posible y lo imposible:
Vuelo cuando me acerco a dos centímetros de tu boca
Dibujo sensaciones imposibles ni siquiera de ver
Reflejo paisajes con las nubes del revés y olas en el cielo
Vivo en una torre de marfil en la que atesoro fuerzas para el día a día
Te doy la mano y me enamoro de tus silencios
Y te escucho embelesada mientras me habla tu alma
Me embarco con premura hacia un más allá imaginario, de otro tiempo, con otro color y con olor a aventura lejana. Invento historias extraordinarias en las que tú eres mi héroe y yo tu princesa imaginada.
Pídeme la luna y te la regalo envuelta en celofán de colores.
Llámame de noche y te atraparé entre los hijos tejidos de mis sueños
Búscame en mi rutina y notarás el reflejo de chispas en mi cara
Cuéntame siempre nuestro cuento aunque sea sólo por el placer de un pequeño escalofrío.
Y, cuando estés lejos, seré capaz de vivir la realidad de la fantasía.
Y, cuando estés cerca, viviré la fantasía de la realidad.
¿Realidad o fantasía?
@Escritos
Y yo sonrío porque me he cansado de decirte eso de que las niñas bonitas sólo existen en los cuentos.
Pero me pongo a pensar y veo que realmente es que estoy en un cuento, porque he eliminado del todo las fronteras entre lo posible y lo imposible:
Vuelo cuando me acerco a dos centímetros de tu boca
Dibujo sensaciones imposibles ni siquiera de ver
Reflejo paisajes con las nubes del revés y olas en el cielo
Vivo en una torre de marfil en la que atesoro fuerzas para el día a día
Te doy la mano y me enamoro de tus silencios
Y te escucho embelesada mientras me habla tu alma
Me embarco con premura hacia un más allá imaginario, de otro tiempo, con otro color y con olor a aventura lejana. Invento historias extraordinarias en las que tú eres mi héroe y yo tu princesa imaginada.
Pídeme la luna y te la regalo envuelta en celofán de colores.
Llámame de noche y te atraparé entre los hijos tejidos de mis sueños
Búscame en mi rutina y notarás el reflejo de chispas en mi cara
Cuéntame siempre nuestro cuento aunque sea sólo por el placer de un pequeño escalofrío.
Y, cuando estés lejos, seré capaz de vivir la realidad de la fantasía.
Y, cuando estés cerca, viviré la fantasía de la realidad.
¿Realidad o fantasía?
@Escritos
jueves, 1 de agosto de 2013
Y en ese momento...
Me gusta dejar en tu frente morena mil y un besos pequeños que quieren jugar con tu pelo. Y que en ese momento se escape de tus labios un suspiro pequeño.
Me gusta que me despiertes dibujando en mi espalda corazones con tus labios. Y que en ese momento me digas que siga durmiendo, mientras tu boca no quiere detenerse y mi cuerpo se arquea sin remedio.
Me gusta que tus manos fuertes me acerquen hacia ti apretándome sin ahogarme y que, cuando te miro, tus dedos ricen mi mechón rebelde. Y que en ese momento, con tus ojos, me digas lo a gusto que te sientes.
Me gusta descubrir tu olor como una leve fragancia que te envuelve, y que en un acto de seducción, te perfumes de ti mismo porque quieres impregnar mi cuerpo con tu esencia. Y que en ese momento pongas los cinco sentidos en que tu piel y mi piel sean sólo una.
Me gusta la cara con que me miras, las sonrisas que me dedicas, los abrazos que me regalas y los besos que me prodigas mientras yo procuro no perderme detalle para guardarlo todo en mi retina. Y que en cualquier momento me descubras cuál es la magia con la que me has tocado.
Me gusta oírte contar historias de tiempos pasados y presentes y, si cierro los ojos, ver tu voz que se instala en mis oídos para que pueda repetirlas, con toda su entonación, en mi mente. Y que en el momento más álgido de la historia, pares y me susurres lo primero que se te ocurre al ver cómo te admiro.
Me gusta meterme contigo mientras te peinas, que se te pasen las horas volando, que me enseñes tu jardín, que me ofrezcas agua de tu vaso, que me hables en lenguas extrañas, que me ayudes a buscar mi ropa y que te sientas tan relajado como una barca anclada en un mar sereno. Y que en esos momentos, en el mundo sólo existamos tú y yo.
Me gusta que estés pendiente de lo que trae el viento, que conozcas mi cara, mis silencios y mis gestos porque así no tengo que expresar con palabras lo que me atenaza por dentro. Y que en esos momentos seas consciente de lo importante que es tenernos.
Y me gusta seguir pensando que todo esto que sueño, sigue siendo tan real como yo lo siento.
@Escritos
lunes, 29 de julio de 2013
Pon tus manos en el fuego
Me manifiesto ante ti.
Y tengo ganas de que, de nuevo, me sorprendas debajo de las sábanas cuando amanece y aun no es hora de levantarse.
Me abrazas y tu mano cae sobre mi pecho desnudo, y ahí se queda tranquila notando mi respiración pausada.
Tú oyes que estoy pidiéndote con voz muda que repitas la hazaña de quererme; que me acaricies lentamente y empecemos a sentir a borbotones cómo se eleva el día desde el reposo hasta la eclosión verdadera del goce.
Quiero que tu cuerpo y el mío sigan destilando pasión por todos sus poros y pueda lamer esas gotas que emanan invisibles, para que ese fervor llegue hasta el mismo fondo de mi sentir.
Yo sigo dándote esos besos pequeñitos, de los que sólo aguanta alguien que te quiere y que no está tenso porque se puedan transformar en besos apasionados, inicio de una rendición ante tu encanto.
Quiero que, ante mi entrega, actúes como tú y sólo tú sabes hacerlo: no pienses, no estudies, no preguntes, no planees...sólo sigue tu instinto, aunque no sepas por qué me quieres, aunque no entiendas por qué eres mío. Sigue tus impulsos; esos arranques que me hacen sentir que estás conmigo en cuerpo y alma.
Desde hace cinco estíos, todas las lunas tienen mi nombre y los soles el tuyo. Ni en esa aparente muerte en la que no era más que un corazón en barbecho a la espera de vientos favorables, dejé de saber que el conjuro que nos unió no lo mata ni la hierba más maligna, ni la tormenta más fuerte, ni que el riego se desvíe a otras tierras más bonitas pero no tan adecuadas para que crezca lo que hace falta.
Porque nuestra alianza nunca ha sido atadura, sino ímpetu, aliento y estímulo mutuo para seguir creciendo. Y ese amor que ató el conjuro es realmente eterno porque no solo es alimento y gozo para el cuerpo sino fuerza para el alma.
De nuevo, he soñado despierta contigo.
No tengo que explicar lo que siento cuando te pienso, porque se ve me en la cara. No tengo que pedir perdón por ser feliz porque tú estés en mi mundo, porque noto que sigues poniendo tus manos en el fuego y me dibujas, con rojo, un beso que me acompañará hasta llegar a mi destino.
@Escritos
jueves, 25 de julio de 2013
Admiración
Admiro a quien encuentra inspiración para hablar, para escribir, para reír y para soñar.
Admiro a quien sabe hacer una parada en el camino y escuchar al que tiene al lado aunque deje de hacer sus cosas.
Admiro a quien te hace hablar de tus sentimientos más profundos y de tus inquietudes y, encima, te hace sentir bien.
Admiro a quien sabe luchar hasta el final por conseguir lo que quiere de ti porque sabe que es bueno.
Admiro a quien ante un conflicto de intereses, es capaz de tener en cuenta los sentimientos del otro.
Admiro a quien toma decisiones y las cumple aunque con ello pueda buscarse problemas.
Admiro a quien busca la felicidad del otro porque sabe que así tendrá felicidad infinita.
Admiro a quien, pese a su aspecto de hombre rudo, es capaz de regalarte una delicada flor con un poema y un beso.
Admiro la inteligencia
Admiro la determinación
Admiro la valentía
Admiro la apertura de miras
Admiro la bondad
Admiro la generosidad
Admiro la inquietud
Admiro la alegría interior
Te admiro a ti.
@Escritos
lunes, 15 de julio de 2013
Compartimos
Formas, colores, espacios y texturas.
Vientos, soles, lluvias y lunas.
Risas, lágrimas, besos y abrazos.
Penas, alegrías, temores y fantasías.
Miradas, caricias, sexo y ternura.
Palabras, letras, sonidos y cantos.
Libros, cuadros, cuadernos y fotos.
Playa, nieve, montes y llanos.
Relatos, recuerdos, olvidos y jácaras.
Compras, regalos, detalles y agasajos.
Subidas, bajadas, horizontales y espirales.
Libertad, verdad, generosidad y bondad.
Dudas, ilusiones, proyectos y fracasos.
Miedos, voluntad, esfuerzos y descansos.
Respeto, libertad, compromiso y distancia.
Kilómetros, minutos, calendarios y áreas.
Agua, frío, sudores y calores.
Saludos, despedidas, silencios y charlas.
Amor, atención, amistad y cariño.
Todo aquello que compartimos
lo llevo siempre conmigo,
aunque cada uno viaje en su barca.
Yo sé que la vida no es un camino de rosas
por eso no quiero preocuparme más por lo que me hizo llorar
sino valorar lo que me hace sonreir.
@Escritos
Vientos, soles, lluvias y lunas.
Risas, lágrimas, besos y abrazos.
Penas, alegrías, temores y fantasías.
Miradas, caricias, sexo y ternura.
Palabras, letras, sonidos y cantos.
Libros, cuadros, cuadernos y fotos.
Playa, nieve, montes y llanos.
Relatos, recuerdos, olvidos y jácaras.
Compras, regalos, detalles y agasajos.
Subidas, bajadas, horizontales y espirales.
Libertad, verdad, generosidad y bondad.
Dudas, ilusiones, proyectos y fracasos.
Miedos, voluntad, esfuerzos y descansos.
Respeto, libertad, compromiso y distancia.
Kilómetros, minutos, calendarios y áreas.
Agua, frío, sudores y calores.
Saludos, despedidas, silencios y charlas.
Amor, atención, amistad y cariño.
Todo aquello que compartimos
lo llevo siempre conmigo,
aunque cada uno viaje en su barca.
Yo sé que la vida no es un camino de rosas
por eso no quiero preocuparme más por lo que me hizo llorar
sino valorar lo que me hace sonreir.
@Escritos
jueves, 4 de julio de 2013
En el museo
Te miro y no veo un hombre sino diversas obras unidas en tu persona:
Una boca que es siempre una pura sonrisa y que me da mordisquitos con los labios apretados.
Una nariz que me busca para hacerme cosquillas y que aspira despacio la fragancia que emana de cada rincón de mi piel.
Unos ojos que reflejan los míos como un espejo translúcido y que me miran con ternura cada despertar.
Unas orejas que, siempre alertas, me esperan y que escuchan muy atentas los susurros que les dicto.
Unas manos fuertes que me explican tu historia vivida con el pasar de los años y que me acarician con escalofríos, sin apenas rozarme.
Un cuerpo infinito que me espera siempre: unas veces para amarme con deleite, otras para protegerme con ternura, acurrucándome en sus huecos.
Y algo que no se ve al mirarte pero que yo noto incluso en la distancia: un alma resplandeciente que te hace enfocar la vida de forma que sea fácil encontrar soluciones, ventajas y posibilidades en todo lo que se te presente, y que hace que seas mi faro en el proceloso mar de la vida.
Tu boca, tus ojos, tus orejas, tus manos, tu cuerpo, tu alma: Tú, la mayor obra de arte de mi galería.
@Escritos
lunes, 1 de julio de 2013
¿Eres tú?
Si eres capaz de tatuar en mi cuello tu pasión casi sin tocarme.
Si puedes bailar descalzo en la alfombra con ritmo del que sale sólo de vez en cuando.
Si en tus besos pones piel y alma, entusiasmo y esencia, corazón y presencia.
Si tu llanto se transforma en pompas de jabón que se elevan cuanto más fuerte soples.
Si me transmites tu magia a través de los poros de mi piel con solo mirarme.
Si ves colores en mi mirada como si salieran de ella pigmentos cuando te miro.
Si acaricias mis sentidos con tus palabras calladas.
Si sabes que tenerme es un regalo del fin de los días.
Si consigues susurrar con deseos las imágenes de tu alma.
Si atrapas mi olor y lo distingues entre todas las esencias del jardín.
Si tu palabra cobra vida en medio de la noche, pidiéndome gozar.
Si me atrapas en la oscuridad para compartir las últimas sonrisas del día.
Si los recuerdos te embriagan entre sábanas de sueños y almohadas de fantasía.
Si un breve instante te basta para convertir toda una vida en una quimera.
Si en tu mundo de sueños nadas como un pez, vuelas como un ave y amas sin reparos.
Si conviertes la excitación en espuma de mar salada.
Si cumples todo esto, es a ti a quien espero.
PD: a veces hay que ser valiente y lanzarse a la piscina
@Escritos
viernes, 28 de junio de 2013
Se acabó
Un nuevo paisaje se presenta ante mis ojos.
Como un mar repleto de sensaciones con brillos plateados y gotas que se evaporan hasta llegar a las nubes blancas y esponjosas.
Como un prado abierto al sol y salpicado de puntos de color intermitentes. Como una montaña alta y majestuosa coronada por retales de nieve que se funde y forma pequeños riachuelos.
Un panorama abierto, amplio, sin horizontes, con miles de detalles visibles y millones por descubrir. Porque a nuestros ojos se escapan a veces pequeñeces que le dan la singularidad a un cuadro; pinceladas de un blanco inmaculado que resaltan el volumen; detalles microscópicos que dan efecto de veladura; luces indirectas que dan calidez a las sombras de la noche...y sólo vemos lo que está en la superficie.
Aprecio una amplia extensión de espacios libres donde caben todos tus sentimientos y los míos, y lo que es más importante, los nuestros. Esos que construimos juntos poco a poco, muy despacio, sin prisas, con detalles mínimos y palabras justas que no tienen por qué ser siempre dulces y armoniosas. Sentimientos otras veces encontrados que me hacen preguntarme qué hago realmente siguiendo este camino.
Pero cuando me obligo a recapacitar descubro que es una nueva ruta que no tiene indicaciones de prohibición ni de obligación, así que sigo andando con alegría a tu lado hasta que estemos agotados y pueda descansar en tus brazos.
Se acabó buscar lo inalcanzable, lo que nos está vedado, a lo que no llegamos. Se acabó.
Disfrutemos de remar por el mar de brillos plateados, de pasear por el prado al sol coloreado y de recrearnos en la montaña salpicada de agua viva.
@Escritos
Como un mar repleto de sensaciones con brillos plateados y gotas que se evaporan hasta llegar a las nubes blancas y esponjosas.
Como un prado abierto al sol y salpicado de puntos de color intermitentes. Como una montaña alta y majestuosa coronada por retales de nieve que se funde y forma pequeños riachuelos.
Un panorama abierto, amplio, sin horizontes, con miles de detalles visibles y millones por descubrir. Porque a nuestros ojos se escapan a veces pequeñeces que le dan la singularidad a un cuadro; pinceladas de un blanco inmaculado que resaltan el volumen; detalles microscópicos que dan efecto de veladura; luces indirectas que dan calidez a las sombras de la noche...y sólo vemos lo que está en la superficie.
Aprecio una amplia extensión de espacios libres donde caben todos tus sentimientos y los míos, y lo que es más importante, los nuestros. Esos que construimos juntos poco a poco, muy despacio, sin prisas, con detalles mínimos y palabras justas que no tienen por qué ser siempre dulces y armoniosas. Sentimientos otras veces encontrados que me hacen preguntarme qué hago realmente siguiendo este camino.
Pero cuando me obligo a recapacitar descubro que es una nueva ruta que no tiene indicaciones de prohibición ni de obligación, así que sigo andando con alegría a tu lado hasta que estemos agotados y pueda descansar en tus brazos.
Se acabó buscar lo inalcanzable, lo que nos está vedado, a lo que no llegamos. Se acabó.
Disfrutemos de remar por el mar de brillos plateados, de pasear por el prado al sol coloreado y de recrearnos en la montaña salpicada de agua viva.
@Escritos
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Pensamientos,
Sentidos,
Sueños
miércoles, 26 de junio de 2013
Entre nubes
Estoy en las nubes. Literalmente escribo desde las alturas. No sé exactamente a cuánta distancia, porque tampoco entiendo esa manía de medir la altura en pies en vez de en kilómetros que es lo que entendemos en España.
Pero estoy en el “más arriba”, viendo el mundo a mis pies pequeño, pequeño. Observando desde lejos. Sintiendo la velocidad, el tiempo, el espacio y el aire que recorro.
Me relaja pensar que estoy sobre un colchón de nubes y que si me caigo, ellas me protegerán del golpe.
Pero claro…si pienso en lo que son las nubes, eso es imposible: no son más que vapor de agua condensado. ¡Pero tienen esa pinta de cosa taaannn blandita!
Y no dejo de pensar que si saliera por la puerta de emergencia a las nubes y pudiera tumbarme en ellas para descansar, o ir saltando de una a otra mientras canto, o ponerme el bañador y nadar como si estuviera entre la espuma de mar, o ponerle nombres a cada una de las nubes antes de que cambien de forma, o ver las sombras que crean en el suelo, si pudiera hacer todo eso, no viviría en el mundo real sino en un campo regado de sueños y de fantasías que se mutan a cada segundo sin producir desasosiego.
Vivo flotando,
vivo en las nubes,
vivo mirando hacia arriba,
vivo sabiendo que existo,
vivo mi mundo cambiante,
vivo soñando contigo.
@Escritos
domingo, 23 de junio de 2013
Abierta al mundo
Abierta al mundo
a la experiencia acumulada
y a las nuevas vivencias
al dolor cuando te dejan
y a la alegría cuando regresan
al espacio abierto
y al abrazo cerrado
a la risa profunda
y a la brisa ligera
a una noche de luna
y a un día soleado
a la vida tranquila
y a la vorágine del cambio
a los besos profundos
y a las suaves miradas
a las ganas de verte
y al descanso de esperarte
a escuchar tus suspiros
y a provocarte estertores
a vivir mi vida
y a darte la mano.
Abierta al mundo
a mi mundo, a tu mundo,
esperando que vuelvas a encontrame.
@Escritos
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