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viernes, 11 de octubre de 2013
Fantasías animadas
Completo mi historia con recuerdos dormidos que salen a la luz cuando fuera está oscuro.
Doy saltos en la cama, subo las piernas y los brazos sin ritmo, oigo tu carcajada sonora y río de pura alegría, para acabar con un suspiro que suena a ramo de quimeras sin sonidos.
Y de pronto cierro las puertas. Esas puertas que me dan vida porque me hacen ver estrellas donde sólo hay bombillas. Entro en el mundo de los sueños y oigo lo que no me atrevo a decir, veo lo que no tiene sombras y digo lo que nunca supe que sabía.
Sé que puedes ser feliz con un poquito de cariño y una pizca de amistad sentida; oyendo una voz amiga que te inunda de amor a trozos; leyendo dos mil palabras que se acumulan sin amontonarse; viviendo con pasión lo que algunos creen indiferente; sabiendo que no hay que perder la vida por miedo a perderla; volviendo a buscar los besos y una caricia en el alma.
Vuelven los recuerdos a jugar al escondite, salen de paseo las brujillas de los cuentos, entran los duendes de la utopía, y juntos recorren el camino de baldosas amarillas.
La tarde cae plomiza, la lluvia amenaza el ocaso y vuelve a abrirse paso la noche.
En la cama, sola, piensas en aquellos días en los que soñar no era vida sino una pura fantasía.
Y te das cuenta de que hoy la vida te rebosa a manos llenas cuando miras con sus ojos, andas con sus pies y sientes con su corazón. Porque no hay nada como vivir la vida en buena compañía.
@Escritos
domingo, 15 de septiembre de 2013
Fuego en el alma
Miro el cielo oscuro sin ver nada más que la nada.
Vuelvo a mirar y ahora veo pequeños puntos de luz porque es una noche estrellada.
A lo lejos oigo señales de conversaciones festivas: risas y voces más que altas, que celebran la propia algarabía de oírse en compañía.
Me pongo a escribir con tinta seca y trazos perfectos. Busco el ritmo que ya no tengo porque dejé que, a la vez que mi cuerpo se tostaba, mi mente descansara.
Pienso en ti y me detengo. Mis dedos se paralizan mientras la risa se instala en mi cara y mis ojos miran, sin ver nada, un punto indeterminado.
Te imagino mirándome despacio sin apenas decir nada, sin más luz que la de tus dedos cuando con tus caricias me acercas hasta tu presencia encantada.
Pienso cómo el tiempo corre veloz al compás de las mañanas que despiertan, uno tras otro, los hilos que tejen nuestra cada vez más tupida tela de araña.
Sé que la sangre corre por mis venas porque así me lo contaron, pero como no lo veo, creo que miles de gotas bailan para llegar hasta el mismo borde del agua.
Sé que la tierra gira con dos movimientos acompasados porque en su momento me lo explicaron, pero como no lo veo, imagino que el sol quiere que yo apueste cuántos centímetros se trasladará sobre el horizonte para jugar al escondite detrás de mi castillo.
Sé que si te observo y tú me miras, soy capaz de ver hasta el fondo de tu alma.
De nuevo observo el cielo oscuro y ahora veo algo más que una noche estrellada: miles de gotas de luz coloreadas, que me dicen sin palabras lo que siento cuando pienso en la promesa que nos hicimos sin ninguna palabra.
Prometí renovar año a año con el fuego de artificio, el conjuro que nos unió para siempre. Porque aunque a veces nos cieguen las joyas falsas, nos tenemos uno a otro tatuado; y eso es imposible borrarlo.
Por eso ahora, cuando abrazo tu presencia callada mientras el ruido atrona nuestros oídos, sé que tú te ocuparás para siempre de que no me pase nada.
@Escritos
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Color,
Recuerdos,
Sentidos,
Sentimientos
miércoles, 17 de julio de 2013
Hoy soñé contigo
Hoy soñé contigo.
Juntos tú y yo hacia un nuevo destino
donde el amor es el verdadero y único testigo
de lo que llevamos acumulado en nuestro camino.
Pero no es raro.
Desde que te descubrí te soñaba.
Cuando te conocí, mi pasión manaba
buscando un beso, una caricia como la lava,
o encontrar tu cabeza en mi almohada.
¡Dulce amor de días plenos y noches locas!,
nunca podré olvidar aquellos días cerca del mar,
cuando nos divertíamos mordiéndonos las bocas
y gozábamos respirando la luz crepuscular.
Con la tranquilidad de observar juntos
aquellas chispas tiernas de nuestros ojos,
y de medir la distancia entre esos dos puntos
que acortábamos a nuestro antojo.
Sentir tu piel ardiente sobre la mía,
quedarnos sin aire al abrazarnos,
disfrutar de nuestra alegría,
y cansarnos de tanto amarnos.
Dormir abrazados sin hueco en medio
dibujando mi cuerpo y pintándome de colores brillantes,
para así seguir sintiendo tu incesante asedio
hasta que consigues de mí, atenciones abundantes.
Tú, como la brava espuma salada,
llegas y te retiras, llegas y te retiras.
Mientras, yo me siento transportada
y tú, sin que tu mente lo sepa, suspiras.
El conjuro que nos hechizó
sigue atrapándonos con fuerza
porque el amor, irremediablemente nos unió
y el tiempo, contra viento y marea, lo refuerza.
No sabes cuánto sentimiento pueden encerrar las letras
hasta que relees cosas que se llevó el viento
y vuelves a sentir que la inspiración y el sentir se compenetran
como si no hubiera pasado ni una brizna de tiempo.
Te quise, te quiero y te querré.
Por los siglos de los siglos,
Amén
@Poesía
Juntos tú y yo hacia un nuevo destino
donde el amor es el verdadero y único testigo
de lo que llevamos acumulado en nuestro camino.
Pero no es raro.
Desde que te descubrí te soñaba.
Cuando te conocí, mi pasión manaba
buscando un beso, una caricia como la lava,
o encontrar tu cabeza en mi almohada.
¡Dulce amor de días plenos y noches locas!,
nunca podré olvidar aquellos días cerca del mar,
cuando nos divertíamos mordiéndonos las bocas
y gozábamos respirando la luz crepuscular.
Con la tranquilidad de observar juntos
aquellas chispas tiernas de nuestros ojos,
y de medir la distancia entre esos dos puntos
que acortábamos a nuestro antojo.
Sentir tu piel ardiente sobre la mía,
quedarnos sin aire al abrazarnos,
disfrutar de nuestra alegría,
y cansarnos de tanto amarnos.
Dormir abrazados sin hueco en medio
dibujando mi cuerpo y pintándome de colores brillantes,
para así seguir sintiendo tu incesante asedio
hasta que consigues de mí, atenciones abundantes.
Tú, como la brava espuma salada,
llegas y te retiras, llegas y te retiras.
Mientras, yo me siento transportada
y tú, sin que tu mente lo sepa, suspiras.
El conjuro que nos hechizó
sigue atrapándonos con fuerza
porque el amor, irremediablemente nos unió
y el tiempo, contra viento y marea, lo refuerza.
No sabes cuánto sentimiento pueden encerrar las letras
hasta que relees cosas que se llevó el viento
y vuelves a sentir que la inspiración y el sentir se compenetran
como si no hubiera pasado ni una brizna de tiempo.
Te quise, te quiero y te querré.
Por los siglos de los siglos,
Amén
@Poesía
martes, 9 de abril de 2013
Encontrarte
Encontrarme con tus manos es como volver a sentir que mi cuerpo despierta de su
frío letargo de sentimientos encontrados.
Sentir que el calor de tus abrazos me traspasa, me lleva al paraíso de los sentidos escondidos tras los ojos cerrados.
Darme cuenta de que algo tan simple puede ser tan importante para sentirme amada, deja vacío el espacio ocupado por la desesperanza.
Mirar tu perfil callado mientras mantienes fija tu mirada en el camino que tienes delante, remueve mis más dulces instintos racionales.
Escuchar tus historias inventadas me resta un punto de maldita cordura, al creerme que puede ser cierto lo que pasa en ese mundo de heno, paja y bendita locura.
Oír tu risa franca, sin reparos, me devuelve la esperanza de seguir gozando contigo mañana.
Viajar en el transportador de iones hasta donde la oscuridad nos envuelve y nos encuentra juntos la mañana, me hace revivir los cuentos de madrugadas pasadas.
Todos esos momentos compartidos donde no existe el tiempo, me recuerdan que te quise, te quiero y te querré, sea como sea. ¡Incluso aunque sople el siroco tras las ventanas!
Disfrutar de tu compañía, es un obsequio para mi alma. El regalo de tu vida, tu pensamiento y tu determinación a veces tan callada.
@Escritos
Sentir que el calor de tus abrazos me traspasa, me lleva al paraíso de los sentidos escondidos tras los ojos cerrados.
Darme cuenta de que algo tan simple puede ser tan importante para sentirme amada, deja vacío el espacio ocupado por la desesperanza.
Mirar tu perfil callado mientras mantienes fija tu mirada en el camino que tienes delante, remueve mis más dulces instintos racionales.
Escuchar tus historias inventadas me resta un punto de maldita cordura, al creerme que puede ser cierto lo que pasa en ese mundo de heno, paja y bendita locura.
Oír tu risa franca, sin reparos, me devuelve la esperanza de seguir gozando contigo mañana.
Viajar en el transportador de iones hasta donde la oscuridad nos envuelve y nos encuentra juntos la mañana, me hace revivir los cuentos de madrugadas pasadas.
Todos esos momentos compartidos donde no existe el tiempo, me recuerdan que te quise, te quiero y te querré, sea como sea. ¡Incluso aunque sople el siroco tras las ventanas!
Disfrutar de tu compañía, es un obsequio para mi alma. El regalo de tu vida, tu pensamiento y tu determinación a veces tan callada.
@Escritos
domingo, 7 de abril de 2013
Rima de pacotilla
Dices que tienes mi alma metida en la tuya.
Que eres capaz de encontrar mi más profunda semilla.
Y yo tengo que contarte aun muchas cosas,
que pueden darte una idea de por qué sigo siendo una chiquilla:
Por ejemplo, que no sabes cuánto me gusta
que me beses cuando me encuentras en cuclillas.
O cómo me agrada inventarme poemas
que escondo escritos en coloreadas octavillas.
O cuántas veces he pensado en provocar fuego
prendiendo tu amor con una sola cerilla.
Pero creo que sabes que guardo en mi mente tu cara y tu voz unidas,
que puedo saborear tu cuerpo y modelarlo como la arcilla.
Que te espero paciente cada noche
y cuando llegas, jugamos a las guerrillas.
Porque te gusta meterte conmigo
y con media sonrisa, provocas rencillas.
Pero no puedo enfadarme contigo
y sólo me comporto como una niña pilla.
Aún recuerdo aquella primera vez que nos amamos,
tus ansiosas manos desabrochando mi hebilla.
Cómo trazamos triángulos, elipses y círculos
y guardamos nuestras manos al llegar a la orilla.
Cómo gozamos las ganas tanto tiempo contenidas
y acabamos dormidos mejilla con mejilla.
Al despertar, te di con un beso los buenos días
y olvidaste tu intención de salir de puntillas.
Después, desde más arriba de las nubes
Seguí mandándote besos a través de la ventanilla.
Y ahora, quiero que sepas...
que ya no podrás esconderte ni debajo de las alcantarillas.
@Poesía
Que eres capaz de encontrar mi más profunda semilla.
Y yo tengo que contarte aun muchas cosas,
que pueden darte una idea de por qué sigo siendo una chiquilla:
Por ejemplo, que no sabes cuánto me gusta
que me beses cuando me encuentras en cuclillas.
O cómo me agrada inventarme poemas
que escondo escritos en coloreadas octavillas.
O cuántas veces he pensado en provocar fuego
prendiendo tu amor con una sola cerilla.
Pero creo que sabes que guardo en mi mente tu cara y tu voz unidas,
que puedo saborear tu cuerpo y modelarlo como la arcilla.
Que te espero paciente cada noche
y cuando llegas, jugamos a las guerrillas.
Porque te gusta meterte conmigo
y con media sonrisa, provocas rencillas.
Pero no puedo enfadarme contigo
y sólo me comporto como una niña pilla.
Aún recuerdo aquella primera vez que nos amamos,
tus ansiosas manos desabrochando mi hebilla.
Cómo trazamos triángulos, elipses y círculos
y guardamos nuestras manos al llegar a la orilla.
Cómo gozamos las ganas tanto tiempo contenidas
y acabamos dormidos mejilla con mejilla.
Al despertar, te di con un beso los buenos días
y olvidaste tu intención de salir de puntillas.
Después, desde más arriba de las nubes
Seguí mandándote besos a través de la ventanilla.
Y ahora, quiero que sepas...
que ya no podrás esconderte ni debajo de las alcantarillas.
@Poesía
lunes, 28 de enero de 2013
Muerte cruel
Al principio, se enfadó porque la dejó sola.
Repetía una y otra vez:
- ¿Cómo has podido hacerme eso? ¡Después de tanto tiempo! Y hacerlo así, sin avisar….
Tuvo que aprender a pasear sola por la calle, a conducir sin copiloto, a decidir dónde pasar las vacaciones, a dormir en el vacío de una gran cama, a dar las buenas noches al aire sin escuchar nada.
El tiempo, aunque despacio, fue pasando y se acostumbró a esa compañía callada. La presencia estaba en mil detalles, y sobre todo, en tres preciosas caras. Los recuerdos eran dulces; nunca eran fantasmas.
La vida continúa, las cosas cambian, y lo único posible es seguir andando a buen paso; vivir la propia vida, abrir al mundo el alma.
Pero aún hay días en los que paseando sola por la ciudad, bajo las luces de las farolas y el movimiento incesante de gentes que van y vienen, va llorando lágrimas calladas.
Piensa que quizás, con su vida afortunada, es lo único por lo que puede sentirse desgraciada y por eso son las únicas lágrimas aceptadas. Porque hay gente que no ha perdido, pero no ha tenido nunca nada.
Pasaron los años y con ellos muchas historias: unos vinieron y se fueron; otros se fueron y volvieron; otros están esperando a las puertas del reencuentro; pero aún hay esperanzas porque al menos no murieron.
Y cuando piensa en él y en la ruptura del tiempo que compartieron, ya no le echa la culpa.
Ya no se siente abandonada.
Ha comprendido que se fue sin quererlo. Que la muerte viene y no pregunta si quieres acompañarla.
Peor es el que muere en vida por no esforzarse en desnudar su alma o por no querer renunciar a nada.
@Escritos
Repetía una y otra vez:
- ¿Cómo has podido hacerme eso? ¡Después de tanto tiempo! Y hacerlo así, sin avisar….
Tuvo que aprender a pasear sola por la calle, a conducir sin copiloto, a decidir dónde pasar las vacaciones, a dormir en el vacío de una gran cama, a dar las buenas noches al aire sin escuchar nada.
El tiempo, aunque despacio, fue pasando y se acostumbró a esa compañía callada. La presencia estaba en mil detalles, y sobre todo, en tres preciosas caras. Los recuerdos eran dulces; nunca eran fantasmas.
La vida continúa, las cosas cambian, y lo único posible es seguir andando a buen paso; vivir la propia vida, abrir al mundo el alma.
Pero aún hay días en los que paseando sola por la ciudad, bajo las luces de las farolas y el movimiento incesante de gentes que van y vienen, va llorando lágrimas calladas.
Piensa que quizás, con su vida afortunada, es lo único por lo que puede sentirse desgraciada y por eso son las únicas lágrimas aceptadas. Porque hay gente que no ha perdido, pero no ha tenido nunca nada.
Pasaron los años y con ellos muchas historias: unos vinieron y se fueron; otros se fueron y volvieron; otros están esperando a las puertas del reencuentro; pero aún hay esperanzas porque al menos no murieron.
Y cuando piensa en él y en la ruptura del tiempo que compartieron, ya no le echa la culpa.
Ya no se siente abandonada.
Ha comprendido que se fue sin quererlo. Que la muerte viene y no pregunta si quieres acompañarla.
Peor es el que muere en vida por no esforzarse en desnudar su alma o por no querer renunciar a nada.
@Escritos
sábado, 26 de enero de 2013
Rojo transparente
Poema hecho con color.
Color rojo, transparente a la luz del atardecer que a la vez que refleja vida, y que recuerda el ocaso.
El fin de la tarde me sopla en el cuello con un viento fresco, ese aire que se agita antes del crepúsculo y que me provoca un escalofrío.
Nos miramos fijamente el uno al otro, a la vez que observamos el rojo pasión del árbol que separa dos mundos. Tomas mi mano, me susurras palabras al oído, me calientas con tu abrazo y de una forma u otra, estoy contigo.
Cuando el sol se pone y el rojo se torna granate, mis ojos se llenan de lágrimas; quien me abraza mientras llega la noche, dentro de mis sueños de octubre ya se marcha.
Son lágrimas dulces, como tierno es el recuerdo. Son instantes de dicha porque aunque no estés, guardo el olor de tu cuerpo y el calor de tu abrazo.
Y aunque realmente nunca hayas venido, en mis sueños de octubre pasas las horas conmigo.
……Y traspasamos la fiebre a la noche…..
@Escritos
jueves, 17 de enero de 2013
¡Ahí va! - Las aventuras de Tintín
La serie de las aventuras de Tintín, característica del estilo gráfico y narrativo conocido como "línea clara", es muy posiblemente la más influyente serie europea de
historietas del siglo XX. Fue creada por el autor belga Hergé
y está constituida por un total de 24 álbumes (de los cuales el último, Tintín y el Arte-Alfa, no llegó a terminarse).
La primera de las aventuras de Tintín, la controvertida Tintín en el país de los Soviets, se publicó en 1929 en el suplemento dirigido al público infantil y juvenil de un diario belga dirigido por uno de los empleados del periódico, Georges Remi, que en 1924 había empezado a utilizar el pseudónimo por el que sería mundialmente conocido: Hergé. La última aventura completa del personaje, Tintín y los pícaros, apareció en 1976.
Todas las aventuras del personaje fueron después reeditadas en álbumes, que han sido traducidos a numerosos idiomas y que han conocido sucesivas ediciones. A partir de La estrella misteriosa (1943), los álbumes fueron editados siempre en color, y se emprendió la tarea de colorear también álbumes anteriores de la serie.
La serie conoció desde sus inicios un éxito sin precedentes. Se calcula que se han vendido más de 250 millones de álbumes en 40 idiomas, sin contar las ediciones piratas. Las aventuras del personaje de Hergé son además objeto de culto y de coleccionismo en todo el mundo
(para muestra un botón digital)
(y otro)
Las obras
Muy probablemente, el destino de la primera aventura de Tintín fue decidido por el dueño del periódico Le Vingtième Siècle en el que se publicó, el abate Wallez, fervoroso anticomunista: no se trataba solo de entretener a la juventud, sino de mostrar los supuestos peligros que entrañaba el comunismo. Tintín en el país de los Soviets narra la incursión del reportero en la Rusia soviética y los peligros que pasó allí.
Durante la ocupación alemana de Bélgica, durante la Segunda Guerra Mundial, se cerró Le Vingtième Siècle por orden de los ocupantes y Hergé aceptó colaborar en el diario Le Soir, controlado por los alemanes. Esta fue una de las decisiones más controvertidas en la vida de Hergé y que le acarreó no pocos problemas.
La tirada de Le Soir, de unos 250.000 ejemplares, permitió una difusión todavía más amplia de las aventuras de Tintín y pasaron de publicarse una vez a la semana a hacerlo diariamente en formato de tira de prensa de solo tres o cuatro viñetas.
Es en esta época -etapa de plenitud de la serie- cuando aparecen varios de los personajes más importantes de la saga, incluyendo al capitán Haddock (en El cangrejo de las pinzas de oro) y al profesor Tornasol (en El tesoro de Rackham el Rojo) y cuando los álbumes de Tintín comienzan a editarse en color (desde 1943).
Una vez acabada la guerra, para Hergé, acusado de colaboracionismo, se inició un calvario personal, ya que se le impidió seguir trabajando, y tuvo que responder de su actitud durante la ocupación, pero consiguió continuar las aventuras de su reportero en una nueva revista llamada precisamente Tintín y que fue un éxito desde el principio.
Pasaron los años y las obras se iban sucediendo hasta la publicación de Tintín y los Pícaros que fue la última de las aventuras de Tintín publicada por Hergé, que falleció en Bruselas el 3 de marzo de 1983.
Los otros autores de Tintín
Hergé desarrolló completamente en solitario sus primeros álbumes. Sin embargo, a partir de los años 40 el volumen de trabajo le exigió contratar colaboradores que nunca fueron acreditados en los álbumes pero tuvieron un importante papel en la historia de la serie.
El primer colaborador importante de Hergé en Las aventuras de Tintín fue Edgar P. Jacobs que dejó de colaborar con Hergé en 1947 para desarrollar su propia serie, Blake y Mortimer. Como curiosidad, hay que decir que aparece retratado junto al propio Hergé (y junto a Quique y Flupi) en la viñeta inicial de Tintín en el Congo. Aparece también en la portada y en una viñeta interior de la edición en color de Los cigarros del faraón, en una broma un tanto macabra: un sarcófago con el letrero E.P. Jacobini. En El cetro de Ottokar, asiste, junto al propio Hergé, a un concierto de la Castafiore y a una recepción real.
Además, Bob de Moor trabajó en los Estudios Hergé desde su creación, en 1950, hasta su muerte. Intervino decisivamente en varios álbumes y participó también en la producción de las versiones en dibujos animados.
Los personajes

Tintín
Tintín es un joven reportero belga que se mete a menudo en problemas por defender causas justas. Su apariencia física y su vestuario apenas cambian a lo largo de los años. De baja estatura, es rubio y luce un tupé característico, su principal seña de identidad, junto con los pantalones bombachos que llevará en todos sus álbumes (a excepción del último, Tintín y los Pícaros, donde lleva pantalones vaqueros).
Milú
Desde su primera aventura, Tintín es acompañado por su perro, Milú, un fox-terrier blanco que no es capaz de hablar pero sus pensamientos aparecen a menudo verbalizados en los globos de diálogo. Generalmente es capaz de hacerse entender. Su afición por los huesos y su más humano que canino interés por el whisky (en especial de la marca Loch Lomond, la preferida del capitán Haddock) desencadenan a menudo situaciones cómicas.
Tintín y su perro Milú son los dos únicos personajes que aparecen en todas las aventuras de la serie.
El capitán Haddock
El capitán Archibald Haddock, un capitán de barco de orígenes confusos (¿ingles, francés o belga?) es el mejor amigo de Tintín. Aparece por primera vez en El cangrejo de las pinzas de oro, donde es presentado como un personaje débil y dominado por su alcoholismo. Más tarde se convierte en un personaje más simpático. Es notable su uso de extravagantes insultos. Es un gran bebedor de whisky "Loch Lomond" y sus borracheras son a menudo empleadas como gags cómicos.
Hernández y Fernández
Hernández y Fernández (Dupond y Dupont en la versión original) son una pareja de policías, amigos inseparables de Tintín, que aparecen por vez primera en Los cigarros del faraón. Su ingenuidad y sus constantes meteduras de pata son las características que más identifican a estos simpáticos personajes.
El profesor Tornasol
El profesor Silvestre Tornasol para cuyos rasgos físicos Hergé se basó en los del célebre Auguste Piccard, aparece por primera vez en el álbum El tesoro de Rakham el Rojo. Es el arquetipo del científico despistado, cuya sordera le permite estar en desconexión con el mundo y metiéndose en un sinfín de situaciones cómicas. Para su creación, Hergé se inspiró en los rasgos del célebre inventor suizo Auguste Piccard.
Bianca Castafiore
La cantante de ópera Bianca Castafiore es el único personaje femenino de cierta relevancia en la obra. Aparece por primera vez en El cetro de Ottokar, y figura en un total de ocho álbumes de la serie. Según su propio testimonio, Hergé detestaba la ópera. Igualmente, tanto Tintín como Haddock (especialmente este último) aborrecen el canto de la Castafiore especializada en una única pieza musical: el aria "de las joyas" de Margarita en la ópera Fausto de Gounod.
Otros personajes
Además de los mencionados, las aventuras de Tintín cuentan con la presencia de varios personajes secundarios que aparecen en varios álbumes. Es el caso del malvado millonario Rastapopoulos, principal antagonista de Tintín, del mercenario Allan Thompson, del general Alcázar y su eterno rival en el gobierno del imaginario país de San Theodoros, el general Tapioca, del mayordomo Néstor, del estrafalario comerciante portugués Oliveira da Figueira y del insoportable Serafín Latón.
En ocasiones, Hergé parodió con sus personajes a personas reales, cuyos nombres disfrazaba solo ligeramente. Es el caso del traficante de armas que aparece en La oreja rota, Basil Bazaroff, cuyo nombre apenas encubre la referencia a Basil Zaharoff. Menos frecuente es la aparición en los álbumes de Tintín de personajes reales, con su propio nombre, como ocurre con el gángster Al Capone, que tiene un relevante papel en Tintín en América.
Mención aparte merecen los cameos de otros personajes de Hergé, como Quique y Flupi (Quick y Flupke) que aparecen ocasionalmente en algunos álbumes.
Álbumes
En la lista siguiente aparecen, por orden cronológico, los álbumes de Tintín realizados por su creador, Hergé. No aparece, por tanto, Tintín y el lago de los tiburones, que, aunque suele citarse como álbum del personaje, es la adaptación al cómic de un largometraje de animación en cuya realización no intervino Hergé. Pinchando en cada uno de ellos hay más información.
1 Tintín en el país de los Soviets
2 Tintín en el Congo
3 Tintín en América
4 Los cigarros del faraón
5 El Loto azul
6 La oreja rota
7 La isla negra
8 El cetro de Ottokar
9 El cangrejo de las pinzas de oro
10 La estrella misteriosa
11 El secreto del unicornio
12 El tesoro de Rackham el Rojo
13 Las siete bolas de cristal
14 El templo del sol
15 Tintín en el país del oro negro
16 Objetivo: la luna
17 Aterrizaje en la luna
18 El asunto Tornasol
19 Stock de coque
20 Tintín en el Tíbet
21 Las joyas de la Castafiore
22 Vuelo 714 para Sidney
23 Tintín y los pícaros
24 Tintín y el Arte-Alfa (no publicada)
Para los países de lengua española, se encargó de la publicación de los álbumes de Tintín la barcelonesa Editorial Juventud. La traductora al español de todos los álbumes fue Concepción Zendrera, hija del fundador y propietario de la editorial, José Zendrera Fecha.
Zendrera fue también la responsable de los nombres en español de algunos personajes, como Hernández y Fernández (en el original, Dupond y Dupont) o Silvestre Tornasol (Tryphon Tournesol en el original).
Para saber mucho más
@¡Ahí va!
La primera de las aventuras de Tintín, la controvertida Tintín en el país de los Soviets, se publicó en 1929 en el suplemento dirigido al público infantil y juvenil de un diario belga dirigido por uno de los empleados del periódico, Georges Remi, que en 1924 había empezado a utilizar el pseudónimo por el que sería mundialmente conocido: Hergé. La última aventura completa del personaje, Tintín y los pícaros, apareció en 1976.
Todas las aventuras del personaje fueron después reeditadas en álbumes, que han sido traducidos a numerosos idiomas y que han conocido sucesivas ediciones. A partir de La estrella misteriosa (1943), los álbumes fueron editados siempre en color, y se emprendió la tarea de colorear también álbumes anteriores de la serie.
La serie conoció desde sus inicios un éxito sin precedentes. Se calcula que se han vendido más de 250 millones de álbumes en 40 idiomas, sin contar las ediciones piratas. Las aventuras del personaje de Hergé son además objeto de culto y de coleccionismo en todo el mundo
(para muestra un botón digital)
(y otro)
Las obras
Muy probablemente, el destino de la primera aventura de Tintín fue decidido por el dueño del periódico Le Vingtième Siècle en el que se publicó, el abate Wallez, fervoroso anticomunista: no se trataba solo de entretener a la juventud, sino de mostrar los supuestos peligros que entrañaba el comunismo. Tintín en el país de los Soviets narra la incursión del reportero en la Rusia soviética y los peligros que pasó allí.
Durante la ocupación alemana de Bélgica, durante la Segunda Guerra Mundial, se cerró Le Vingtième Siècle por orden de los ocupantes y Hergé aceptó colaborar en el diario Le Soir, controlado por los alemanes. Esta fue una de las decisiones más controvertidas en la vida de Hergé y que le acarreó no pocos problemas.
La tirada de Le Soir, de unos 250.000 ejemplares, permitió una difusión todavía más amplia de las aventuras de Tintín y pasaron de publicarse una vez a la semana a hacerlo diariamente en formato de tira de prensa de solo tres o cuatro viñetas.
Es en esta época -etapa de plenitud de la serie- cuando aparecen varios de los personajes más importantes de la saga, incluyendo al capitán Haddock (en El cangrejo de las pinzas de oro) y al profesor Tornasol (en El tesoro de Rackham el Rojo) y cuando los álbumes de Tintín comienzan a editarse en color (desde 1943).
Una vez acabada la guerra, para Hergé, acusado de colaboracionismo, se inició un calvario personal, ya que se le impidió seguir trabajando, y tuvo que responder de su actitud durante la ocupación, pero consiguió continuar las aventuras de su reportero en una nueva revista llamada precisamente Tintín y que fue un éxito desde el principio.
Pasaron los años y las obras se iban sucediendo hasta la publicación de Tintín y los Pícaros que fue la última de las aventuras de Tintín publicada por Hergé, que falleció en Bruselas el 3 de marzo de 1983.
Los otros autores de Tintín
Hergé desarrolló completamente en solitario sus primeros álbumes. Sin embargo, a partir de los años 40 el volumen de trabajo le exigió contratar colaboradores que nunca fueron acreditados en los álbumes pero tuvieron un importante papel en la historia de la serie.
El primer colaborador importante de Hergé en Las aventuras de Tintín fue Edgar P. Jacobs que dejó de colaborar con Hergé en 1947 para desarrollar su propia serie, Blake y Mortimer. Como curiosidad, hay que decir que aparece retratado junto al propio Hergé (y junto a Quique y Flupi) en la viñeta inicial de Tintín en el Congo. Aparece también en la portada y en una viñeta interior de la edición en color de Los cigarros del faraón, en una broma un tanto macabra: un sarcófago con el letrero E.P. Jacobini. En El cetro de Ottokar, asiste, junto al propio Hergé, a un concierto de la Castafiore y a una recepción real.
Además, Bob de Moor trabajó en los Estudios Hergé desde su creación, en 1950, hasta su muerte. Intervino decisivamente en varios álbumes y participó también en la producción de las versiones en dibujos animados.
Los personajes
Tintín
Tintín es un joven reportero belga que se mete a menudo en problemas por defender causas justas. Su apariencia física y su vestuario apenas cambian a lo largo de los años. De baja estatura, es rubio y luce un tupé característico, su principal seña de identidad, junto con los pantalones bombachos que llevará en todos sus álbumes (a excepción del último, Tintín y los Pícaros, donde lleva pantalones vaqueros).
Milú
Desde su primera aventura, Tintín es acompañado por su perro, Milú, un fox-terrier blanco que no es capaz de hablar pero sus pensamientos aparecen a menudo verbalizados en los globos de diálogo. Generalmente es capaz de hacerse entender. Su afición por los huesos y su más humano que canino interés por el whisky (en especial de la marca Loch Lomond, la preferida del capitán Haddock) desencadenan a menudo situaciones cómicas.
Tintín y su perro Milú son los dos únicos personajes que aparecen en todas las aventuras de la serie.
El capitán Haddock
El capitán Archibald Haddock, un capitán de barco de orígenes confusos (¿ingles, francés o belga?) es el mejor amigo de Tintín. Aparece por primera vez en El cangrejo de las pinzas de oro, donde es presentado como un personaje débil y dominado por su alcoholismo. Más tarde se convierte en un personaje más simpático. Es notable su uso de extravagantes insultos. Es un gran bebedor de whisky "Loch Lomond" y sus borracheras son a menudo empleadas como gags cómicos.
Hernández y Fernández
Hernández y Fernández (Dupond y Dupont en la versión original) son una pareja de policías, amigos inseparables de Tintín, que aparecen por vez primera en Los cigarros del faraón. Su ingenuidad y sus constantes meteduras de pata son las características que más identifican a estos simpáticos personajes.
El profesor Tornasol
El profesor Silvestre Tornasol para cuyos rasgos físicos Hergé se basó en los del célebre Auguste Piccard, aparece por primera vez en el álbum El tesoro de Rakham el Rojo. Es el arquetipo del científico despistado, cuya sordera le permite estar en desconexión con el mundo y metiéndose en un sinfín de situaciones cómicas. Para su creación, Hergé se inspiró en los rasgos del célebre inventor suizo Auguste Piccard.
Bianca Castafiore
La cantante de ópera Bianca Castafiore es el único personaje femenino de cierta relevancia en la obra. Aparece por primera vez en El cetro de Ottokar, y figura en un total de ocho álbumes de la serie. Según su propio testimonio, Hergé detestaba la ópera. Igualmente, tanto Tintín como Haddock (especialmente este último) aborrecen el canto de la Castafiore especializada en una única pieza musical: el aria "de las joyas" de Margarita en la ópera Fausto de Gounod.
Otros personajes
Además de los mencionados, las aventuras de Tintín cuentan con la presencia de varios personajes secundarios que aparecen en varios álbumes. Es el caso del malvado millonario Rastapopoulos, principal antagonista de Tintín, del mercenario Allan Thompson, del general Alcázar y su eterno rival en el gobierno del imaginario país de San Theodoros, el general Tapioca, del mayordomo Néstor, del estrafalario comerciante portugués Oliveira da Figueira y del insoportable Serafín Latón.
En ocasiones, Hergé parodió con sus personajes a personas reales, cuyos nombres disfrazaba solo ligeramente. Es el caso del traficante de armas que aparece en La oreja rota, Basil Bazaroff, cuyo nombre apenas encubre la referencia a Basil Zaharoff. Menos frecuente es la aparición en los álbumes de Tintín de personajes reales, con su propio nombre, como ocurre con el gángster Al Capone, que tiene un relevante papel en Tintín en América.
Mención aparte merecen los cameos de otros personajes de Hergé, como Quique y Flupi (Quick y Flupke) que aparecen ocasionalmente en algunos álbumes.
Álbumes
En la lista siguiente aparecen, por orden cronológico, los álbumes de Tintín realizados por su creador, Hergé. No aparece, por tanto, Tintín y el lago de los tiburones, que, aunque suele citarse como álbum del personaje, es la adaptación al cómic de un largometraje de animación en cuya realización no intervino Hergé. Pinchando en cada uno de ellos hay más información.
1 Tintín en el país de los Soviets
2 Tintín en el Congo
3 Tintín en América
4 Los cigarros del faraón
5 El Loto azul
6 La oreja rota
7 La isla negra
8 El cetro de Ottokar
9 El cangrejo de las pinzas de oro
10 La estrella misteriosa
11 El secreto del unicornio
12 El tesoro de Rackham el Rojo
13 Las siete bolas de cristal
14 El templo del sol
15 Tintín en el país del oro negro
16 Objetivo: la luna
17 Aterrizaje en la luna
18 El asunto Tornasol
19 Stock de coque
20 Tintín en el Tíbet
21 Las joyas de la Castafiore
22 Vuelo 714 para Sidney
23 Tintín y los pícaros
24 Tintín y el Arte-Alfa (no publicada)
Para los países de lengua española, se encargó de la publicación de los álbumes de Tintín la barcelonesa Editorial Juventud. La traductora al español de todos los álbumes fue Concepción Zendrera, hija del fundador y propietario de la editorial, José Zendrera Fecha.
Zendrera fue también la responsable de los nombres en español de algunos personajes, como Hernández y Fernández (en el original, Dupond y Dupont) o Silvestre Tornasol (Tryphon Tournesol en el original).
Para saber mucho más
@¡Ahí va!
miércoles, 16 de enero de 2013
Secretos
Nos paramos a la puerta de la casa.
Miramos hacia dentro por las ventanas llenas de maleza de años de abandono.
Nada.
No se veía nada.
La puerta cerrada a cal y canto... como si hubiera algo que guardar dentro. Y quizás lo hubiera, porque aunque la imagen de abandono pueda hacer creer que no hay nada en el interior, los tesoros de otros tiempos pueden permanecer dentro a la espera de que alguien los rescate: un valiente aventurero, un viajero despistado, un solícito vecino….cualquiera que se interne en el misterio de una casa condenada a la dejadez y restituya las cosas al lugar donde deben estar: donde se pueda disfrutar de ellas.
Igual que un arado, una hoz, un trillo, una horca, un amocafre, o una tarabilla fueron en su momento instrumentos de labranza, -simples útiles de trabajo-, y hoy son codiciados objetos de culto, así también hay ciertas joyas que tenemos en nuestro interior que necesitan ser conocidas para que sean apreciadas.
Secretos que atesoramos,
anhelos que imaginamos,
ilusiones que perseguimos,
vivencias que revivimos,
sentimientos que manifestamos,
sueños que construimos,
amores que decidimos,
recuerdos que compartimos…..
Tesoros que tenemos dentro que hay que sacarlos, compartirlos, extraerlos. Gritarlos si hace falta para que salgan al exterior.
Tesoros que buscan no quedarse encerrados tras la maraña de tiempos perdidos, puertas cerradas y abandono del olvido, con ganas y esperanzas de ser algo más que parte de nosotros mismos.
Miramos hacia dentro por las ventanas llenas de maleza de años de abandono.
Nada.
No se veía nada.
La puerta cerrada a cal y canto... como si hubiera algo que guardar dentro. Y quizás lo hubiera, porque aunque la imagen de abandono pueda hacer creer que no hay nada en el interior, los tesoros de otros tiempos pueden permanecer dentro a la espera de que alguien los rescate: un valiente aventurero, un viajero despistado, un solícito vecino….cualquiera que se interne en el misterio de una casa condenada a la dejadez y restituya las cosas al lugar donde deben estar: donde se pueda disfrutar de ellas.
Igual que un arado, una hoz, un trillo, una horca, un amocafre, o una tarabilla fueron en su momento instrumentos de labranza, -simples útiles de trabajo-, y hoy son codiciados objetos de culto, así también hay ciertas joyas que tenemos en nuestro interior que necesitan ser conocidas para que sean apreciadas.
Secretos que atesoramos,
anhelos que imaginamos,
ilusiones que perseguimos,
vivencias que revivimos,
sentimientos que manifestamos,
sueños que construimos,
amores que decidimos,
recuerdos que compartimos…..
Tesoros que tenemos dentro que hay que sacarlos, compartirlos, extraerlos. Gritarlos si hace falta para que salgan al exterior.
Tesoros que buscan no quedarse encerrados tras la maraña de tiempos perdidos, puertas cerradas y abandono del olvido, con ganas y esperanzas de ser algo más que parte de nosotros mismos.
#Escritos
martes, 8 de enero de 2013
El horizonte
Miro al horizonte con ganas de alcanzarlo algún día y aunque
sé que no puedo hacerlo, no cejo en mi empeño de al menos intentarlo.
Y allí, no sé por qué, recuerdo cuando siendo niña soplaba con fuerzas para hacer pompas de jabón que, aunque eran efímeras, me producían una gran satisfacción. O las felices tardes de domingo manchando la cocina para hacer ese bizcocho que veía subir dentro del horno y desaparecer en cuanto salía.
Evoco cuando te abracé por primera vez después de desearlo tanto tiempo y cómo tu calor quedó conmigo para siempre de tal forma, que sigo siendo capaz de notarlo cuando te pienso.
Reconozco a la primera una mirada llena de amor, una sonrisa de admiración sentida, una mano fuerte que me apoya, un oído atento a lo que me pasa y unas palabras escritas sin tinta que reflejan todo lo que llevas dentro. Porque veo más allá de lo que lo hacen los ojos.
Me gusta que, entonces, estés a mi lado mirando conmigo esa
línea por donde se pone el sol. Porque en ese momento, tras el éxtasis del
ocaso, podemos empezar a disfrutar de los reflejos que las estrellas nos
brindan y de la luz de la luna que nos hechiza.
Y allí, no sé por qué, recuerdo cuando siendo niña soplaba con fuerzas para hacer pompas de jabón que, aunque eran efímeras, me producían una gran satisfacción. O las felices tardes de domingo manchando la cocina para hacer ese bizcocho que veía subir dentro del horno y desaparecer en cuanto salía.
Evoco cuando te abracé por primera vez después de desearlo tanto tiempo y cómo tu calor quedó conmigo para siempre de tal forma, que sigo siendo capaz de notarlo cuando te pienso.
Reconozco a la primera una mirada llena de amor, una sonrisa de admiración sentida, una mano fuerte que me apoya, un oído atento a lo que me pasa y unas palabras escritas sin tinta que reflejan todo lo que llevas dentro. Porque veo más allá de lo que lo hacen los ojos.
Miro al horizonte sin distinguir nada delante de mí porque
no quiero ver, sino solamente sentir muy dentro que lo que me pasa es parte de
ese sueño que forjamos un día y que no quiero que nunca termine.
Anhelo seguir a tu lado cuando la vida se haga más lenta,
cuando el reloj esté de nuestra parte y cuando reciba un beso como premio a
todo un largo paseo.
@ Escritos
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