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viernes, 4 de octubre de 2013
Al paraíso
Entre aleteos de pestañas soñolientas, mis ojos no dejaban de observar tus rápidos movimientos.
Tu garganta quería acercarse a mi oído para iniciar ese ritual de risas que se oyen más allá de las paredes y que me deja sin aliento porque procuro que no me lleguen, aunque siempre sin lograrlo.
Mientras, tu barba raspa mi cara.
Nervios porque no puedo dejar de reírme.
Y a la vez que mis manos procuran alejarte sin conseguirlo, no quiero que me dejes tranquila porque disfruto de la sensación de jugar como cuando era una niña.
De pronto, no se sabe muy bien por qué, nos trasladamos a la jungla. Aparece la pantera salvaje que ruge encima de su presa mirándola con esa mezcla de fuerza y ternura.
La bata de fresca seda se abre y deja entrever la piel morena y recién duchada. La algarabía de antes da paso a suaves gruñidos que pronto se transforman en ronroneos felinos.
Los músculos antes tensos, se relajan.
Las carcajadas dejan paso a la tímida sonrisa.
Los intentos de mordiscos se convierten en rápidos y dulces besos.
Los mismos brazos que te intentaban apartar hace un rato de mi cuerpo, te rodean atrayéndote sin remedio.
Coges mi cara y miras el brillo de mis ojos encendidos.
Y con voz grave me dices: ¡vámonos al paraíso!
@Escritos
martes, 24 de septiembre de 2013
Amarrados
Respira el aire que entra por el balcón.
Aire lleno de yodo y sal, de verde y sol, de viento y humedad, de ilusión vacía de todo mal.
Y respira también el aroma que desde dentro, a golpe de suspiros callados, emite todo mi cuerpo con movimientos escalofriados.
Te espero con tranquilidad, dando aire a la línea que nos une. Pero, sin poder evitarlo, te busco con ansiedad cuando llegas por fin a mi lado mientras recorro tu geografía con el aceite en mis manos.Y tú, despacio y con voz profunda, me nombras sin decir ni una palabra.
Oírte decir mi nombre me hace acercarme como un resorte y entregarme a tus deseos, hasta perder totalmente el norte.
Atrapa la magia que, en forma de destellos, sale de la piedra que luce mi mano.
Ese color que cambia con la luz y que me recuerda el cielo de las noches de verano.
Quédate conmigo aunque estés lejos.
Sigue dándome el cariño y la ternura que te invaden cuando me miras despacio
y me recuerdas que estoy hecha de azúcar y miel.
Porque tuve la oportunidad de quererte y no la desaproveché.
@Escritos
martes, 3 de septiembre de 2013
¿Y por qué me gustaría?
Me gustaría sentir contigo el otoño bajo mis pies descalzos.
El fresco aroma de la tierra húmeda en la mañana, antes de que el sol cumbre el cenit del mediodía.
La brisa suave que revuelve mi pelo sobre mi frente al mirar hacia atrás para ver cuánto camino hemos andado.
Los colores marrones y verdes tintados de ocres y de reflejos de sol que se marchitan.
Y andar contigo al lado hablando sin prisa, pintando sueños en la brisa y riéndonos al vernos de esa guisa.
Me gustaría sentir siempre ese cariño que me trasmiten tus manos cuando me acaricias con aparente despiste.
Ese masaje tranquilo bajo mi cabello rizado que hace que mi mente se aleje del mundo y se acerque cada vez más a ti.
Las palabras soñadas que sólo oía en mis fantasías y que salen de tu boca sin esfuerzos cuando me miras.
El saber que estando un rato contigo me olvido de esos fantasmas que me rondan en mis pesadillas.
Y tu risa franca cuando me asusto del batir de las alas de ese pequeñísimo pájaro brillante que se acurruca en tus manos porque se siente seguro.
Me gustaría sentarme contigo bajo el porche estrellado y ponerle nombre a cada lucero dorado.
Llamarlos de uno en uno para que entren en casa y que vayan adornando cada rincón de la estancia.
Sentarnos luego ante el fuego y contar las chispas que restallan sin vergüenza de explotar de algarabía.
Beber las mieles del amor que nos damos a la luz de un candil sombrío y al olor del incienso apagado.
Y sentirte entrar en mi cuerpo sin prisa por encontrarme, porque sabes que tengo para ti todo mi tiempo guardado.
@Escritos
domingo, 1 de septiembre de 2013
El jardín de la alegría
Las noches se engalanan con reflejos de tus pestañas.
Imágenes que pasean de un lado a otro de la estancia, como si fueran fantasmas que están de fiesta.
Mi mente recrea vivencias que salen de debajo de tu almohada.
Mi cuerpo sufre corrientes que me transportan veloz hasta tus brazos.
Somos un mismo camino plagado de desvíos y atajos.
Y cuando te observo callada, con esa mirada mía que escruta sin querer entrometerse, te veo como un sarcófago enigmático, cerrado a cal y canto, a prueba de las más fuertes inclemencias del tiempo, reflejando su forma y su belleza por fuera y guardando con total sigilo todo lo que lleva dentro.
Tus palabras me traspasan, tu pensamiento es mi rompecabezas, tus deseos me involucran, tu vivir me apasiona. E inevitablemente, una y otra vez, mi corazón siente y se enternece.
Me gusta ver tu ventana adornada con jardineras.
Pensarte riendo tras las cortinas del salón cuando entro desde la calle.
Hacerte el café por la noche cuando tu sofá te espera impaciente.
Hacer diana una y otra vez cuando he cambiado la punta de los dardos por rayos de amor insoronizados.
Calmar tu tensión con mis manos empapadas en aceite e incienso.
Comerme tu aliento a besos y sentir tus manos fuertes.
Sentirte protegiéndome del frío, llenándome de caricias y cubriéndome de mimos.
Abrazarte por detrás cuando tu sueño te vence.
Amarte como sólo sabe amar un corazón ardiente pero equilibrado.
Y cuando los años nos regalen más tiempo, quiero disfrutar contigo la tranquilidad de un desayuno al sol,día tras día, en nuestro particular jardín de la alegría.
@Escritos
domingo, 11 de agosto de 2013
Es real
Me miras despacio, me coges la mano, me la acaricias con suavidad y moviendo la
cabeza me dices con un guiño: ¡qué bonita eres, niña. Qué bonita eres!
Y yo sonrío porque me he cansado de decirte eso de que las niñas bonitas sólo existen en los cuentos.
Pero me pongo a pensar y veo que realmente es que estoy en un cuento, porque he eliminado del todo las fronteras entre lo posible y lo imposible:
Vuelo cuando me acerco a dos centímetros de tu boca
Dibujo sensaciones imposibles ni siquiera de ver
Reflejo paisajes con las nubes del revés y olas en el cielo
Vivo en una torre de marfil en la que atesoro fuerzas para el día a día
Te doy la mano y me enamoro de tus silencios
Y te escucho embelesada mientras me habla tu alma
Me embarco con premura hacia un más allá imaginario, de otro tiempo, con otro color y con olor a aventura lejana. Invento historias extraordinarias en las que tú eres mi héroe y yo tu princesa imaginada.
Pídeme la luna y te la regalo envuelta en celofán de colores.
Llámame de noche y te atraparé entre los hijos tejidos de mis sueños
Búscame en mi rutina y notarás el reflejo de chispas en mi cara
Cuéntame siempre nuestro cuento aunque sea sólo por el placer de un pequeño escalofrío.
Y, cuando estés lejos, seré capaz de vivir la realidad de la fantasía.
Y, cuando estés cerca, viviré la fantasía de la realidad.
¿Realidad o fantasía?
@Escritos
Y yo sonrío porque me he cansado de decirte eso de que las niñas bonitas sólo existen en los cuentos.
Pero me pongo a pensar y veo que realmente es que estoy en un cuento, porque he eliminado del todo las fronteras entre lo posible y lo imposible:
Vuelo cuando me acerco a dos centímetros de tu boca
Dibujo sensaciones imposibles ni siquiera de ver
Reflejo paisajes con las nubes del revés y olas en el cielo
Vivo en una torre de marfil en la que atesoro fuerzas para el día a día
Te doy la mano y me enamoro de tus silencios
Y te escucho embelesada mientras me habla tu alma
Me embarco con premura hacia un más allá imaginario, de otro tiempo, con otro color y con olor a aventura lejana. Invento historias extraordinarias en las que tú eres mi héroe y yo tu princesa imaginada.
Pídeme la luna y te la regalo envuelta en celofán de colores.
Llámame de noche y te atraparé entre los hijos tejidos de mis sueños
Búscame en mi rutina y notarás el reflejo de chispas en mi cara
Cuéntame siempre nuestro cuento aunque sea sólo por el placer de un pequeño escalofrío.
Y, cuando estés lejos, seré capaz de vivir la realidad de la fantasía.
Y, cuando estés cerca, viviré la fantasía de la realidad.
¿Realidad o fantasía?
@Escritos
lunes, 29 de julio de 2013
Pon tus manos en el fuego
Me manifiesto ante ti.
Y tengo ganas de que, de nuevo, me sorprendas debajo de las sábanas cuando amanece y aun no es hora de levantarse.
Me abrazas y tu mano cae sobre mi pecho desnudo, y ahí se queda tranquila notando mi respiración pausada.
Tú oyes que estoy pidiéndote con voz muda que repitas la hazaña de quererme; que me acaricies lentamente y empecemos a sentir a borbotones cómo se eleva el día desde el reposo hasta la eclosión verdadera del goce.
Quiero que tu cuerpo y el mío sigan destilando pasión por todos sus poros y pueda lamer esas gotas que emanan invisibles, para que ese fervor llegue hasta el mismo fondo de mi sentir.
Yo sigo dándote esos besos pequeñitos, de los que sólo aguanta alguien que te quiere y que no está tenso porque se puedan transformar en besos apasionados, inicio de una rendición ante tu encanto.
Quiero que, ante mi entrega, actúes como tú y sólo tú sabes hacerlo: no pienses, no estudies, no preguntes, no planees...sólo sigue tu instinto, aunque no sepas por qué me quieres, aunque no entiendas por qué eres mío. Sigue tus impulsos; esos arranques que me hacen sentir que estás conmigo en cuerpo y alma.
Desde hace cinco estíos, todas las lunas tienen mi nombre y los soles el tuyo. Ni en esa aparente muerte en la que no era más que un corazón en barbecho a la espera de vientos favorables, dejé de saber que el conjuro que nos unió no lo mata ni la hierba más maligna, ni la tormenta más fuerte, ni que el riego se desvíe a otras tierras más bonitas pero no tan adecuadas para que crezca lo que hace falta.
Porque nuestra alianza nunca ha sido atadura, sino ímpetu, aliento y estímulo mutuo para seguir creciendo. Y ese amor que ató el conjuro es realmente eterno porque no solo es alimento y gozo para el cuerpo sino fuerza para el alma.
De nuevo, he soñado despierta contigo.
No tengo que explicar lo que siento cuando te pienso, porque se ve me en la cara. No tengo que pedir perdón por ser feliz porque tú estés en mi mundo, porque noto que sigues poniendo tus manos en el fuego y me dibujas, con rojo, un beso que me acompañará hasta llegar a mi destino.
@Escritos
lunes, 15 de julio de 2013
Compartimos
Formas, colores, espacios y texturas.
Vientos, soles, lluvias y lunas.
Risas, lágrimas, besos y abrazos.
Penas, alegrías, temores y fantasías.
Miradas, caricias, sexo y ternura.
Palabras, letras, sonidos y cantos.
Libros, cuadros, cuadernos y fotos.
Playa, nieve, montes y llanos.
Relatos, recuerdos, olvidos y jácaras.
Compras, regalos, detalles y agasajos.
Subidas, bajadas, horizontales y espirales.
Libertad, verdad, generosidad y bondad.
Dudas, ilusiones, proyectos y fracasos.
Miedos, voluntad, esfuerzos y descansos.
Respeto, libertad, compromiso y distancia.
Kilómetros, minutos, calendarios y áreas.
Agua, frío, sudores y calores.
Saludos, despedidas, silencios y charlas.
Amor, atención, amistad y cariño.
Todo aquello que compartimos
lo llevo siempre conmigo,
aunque cada uno viaje en su barca.
Yo sé que la vida no es un camino de rosas
por eso no quiero preocuparme más por lo que me hizo llorar
sino valorar lo que me hace sonreir.
@Escritos
Vientos, soles, lluvias y lunas.
Risas, lágrimas, besos y abrazos.
Penas, alegrías, temores y fantasías.
Miradas, caricias, sexo y ternura.
Palabras, letras, sonidos y cantos.
Libros, cuadros, cuadernos y fotos.
Playa, nieve, montes y llanos.
Relatos, recuerdos, olvidos y jácaras.
Compras, regalos, detalles y agasajos.
Subidas, bajadas, horizontales y espirales.
Libertad, verdad, generosidad y bondad.
Dudas, ilusiones, proyectos y fracasos.
Miedos, voluntad, esfuerzos y descansos.
Respeto, libertad, compromiso y distancia.
Kilómetros, minutos, calendarios y áreas.
Agua, frío, sudores y calores.
Saludos, despedidas, silencios y charlas.
Amor, atención, amistad y cariño.
Todo aquello que compartimos
lo llevo siempre conmigo,
aunque cada uno viaje en su barca.
Yo sé que la vida no es un camino de rosas
por eso no quiero preocuparme más por lo que me hizo llorar
sino valorar lo que me hace sonreir.
@Escritos
lunes, 6 de mayo de 2013
El mapa del tesoro
Un día cualquiera recibes un
mensaje de alguien que no conoces en tu correo electrónico (hoy en día lo de
las cartas es muy romántico, pero poco práctico).
Al verlo, piensas que es uno de esos correos que llegan a cientos y que no valen para nada más que para llenar la papelera de reciclaje. Y aunque no sabes muy bien por qué, lo abres.
Te encuentras con un mapa de una zona que reconoces. Un lugar al que has ido muchas veces y en el que no puedes pensar que haya nada especial, más que árboles, pájaros, flores de colores y alguna que otra ardilla. Identificas el camino que hay al lado del río, el puente de piedra, la zona de árboles replantados, una caseta a medio derruir. Más allá, la casa grande hoy abandonada, la piscina natural (aquella en la que tantas veces de niño te bañaste y hoy está llena de piedras y lodo), el pozo seco, el gran olmo...y ves una cruz grande pintada en rojo y junto a ella la palabra "TESORO".
Piensas durante un rato qué hacer: ir a recorrer ese camino y buscar algo etéreo o eliminar el mapa y el mensaje. Porque seguro que es una broma de cualquier amigo, o una técnica publicitaria para venderte algo. Pero ¿y si fuera verdad? ¿y si en aquel paraje tan conocido y tantas veces recorrido antaño hubiera ahora un tesoro? ¿y si hubiera estado siempre tan cerca y no lo hubieras visto nunca porque nadie te lo hizo ver?
Después de darle muchas vueltas, te lanzas a la búsqueda. En todo caso no pierdes nada y puede ser una buena excusa para dar un paseo al aire libre.
Por supuesto, no dices nada a nadie, no vaya a ser que piensen que estás loco, pero coges el coche y te acercas hasta el lugar que tantas veces recorriste en bicicleta.
Cuando llegas al camino rural dejas el coche y empiezas a ascender, despacio, observando cada uno de los detalles de ese paisaje por el que has pasado tantas veces sin hacerle caso a los detalles. Comienzas a notar la dificultad del terreno y mientras vas avanzando y encontrando cada una de las pistas del mapa, piensas: ¿pero qué estaré haciendo aquí?. Vas con mucho sosiego, aunque parecería que deberías ir ansioso por encontrar el preciado tesoro; pero te invade la tranquilidad. Pisas terreno conocido.
Parece que por fin llegas al lugar que te marca el mapa: tres pasos a la derecha del olmo, una vuelta hacia el oeste y cuatro pasos más al norte (menos mal que sabes guiarte por el sol y no necesitas brújula).
En ese punto, tras una tupida cortina de hojas verdes y blancas, la tierra estaba removida como si alguien hubiera cavado recientemente. Tus manos buscan-ahora sí con impaciencia- y das con un pequeño cofre de esos de tapa redonda y llave de tubo (un auténtico cofre del tesoro).
Al abrir el cofre, supiste que, por fin, habías encontrado un tesoro: tu tesoro.
Dentro, aquello que siempre has sabido que estaba allí y que antes no habías considerado como una riqueza, hasta que alguien te ha hecho ir a buscarlo mandándote un mapa.
Porque a veces tenemos tesoros tan cerca, que no somos capaces de verlos. Quizá porque nos acostumbramos a tenerlo y nos parece de lo más normal que sea nuestro.
Ojalá todos sepamos encontrar nuestro tesoro.
@Escritos
Al verlo, piensas que es uno de esos correos que llegan a cientos y que no valen para nada más que para llenar la papelera de reciclaje. Y aunque no sabes muy bien por qué, lo abres.
Te encuentras con un mapa de una zona que reconoces. Un lugar al que has ido muchas veces y en el que no puedes pensar que haya nada especial, más que árboles, pájaros, flores de colores y alguna que otra ardilla. Identificas el camino que hay al lado del río, el puente de piedra, la zona de árboles replantados, una caseta a medio derruir. Más allá, la casa grande hoy abandonada, la piscina natural (aquella en la que tantas veces de niño te bañaste y hoy está llena de piedras y lodo), el pozo seco, el gran olmo...y ves una cruz grande pintada en rojo y junto a ella la palabra "TESORO".
Piensas durante un rato qué hacer: ir a recorrer ese camino y buscar algo etéreo o eliminar el mapa y el mensaje. Porque seguro que es una broma de cualquier amigo, o una técnica publicitaria para venderte algo. Pero ¿y si fuera verdad? ¿y si en aquel paraje tan conocido y tantas veces recorrido antaño hubiera ahora un tesoro? ¿y si hubiera estado siempre tan cerca y no lo hubieras visto nunca porque nadie te lo hizo ver?
Después de darle muchas vueltas, te lanzas a la búsqueda. En todo caso no pierdes nada y puede ser una buena excusa para dar un paseo al aire libre.
Por supuesto, no dices nada a nadie, no vaya a ser que piensen que estás loco, pero coges el coche y te acercas hasta el lugar que tantas veces recorriste en bicicleta.
Cuando llegas al camino rural dejas el coche y empiezas a ascender, despacio, observando cada uno de los detalles de ese paisaje por el que has pasado tantas veces sin hacerle caso a los detalles. Comienzas a notar la dificultad del terreno y mientras vas avanzando y encontrando cada una de las pistas del mapa, piensas: ¿pero qué estaré haciendo aquí?. Vas con mucho sosiego, aunque parecería que deberías ir ansioso por encontrar el preciado tesoro; pero te invade la tranquilidad. Pisas terreno conocido.
Parece que por fin llegas al lugar que te marca el mapa: tres pasos a la derecha del olmo, una vuelta hacia el oeste y cuatro pasos más al norte (menos mal que sabes guiarte por el sol y no necesitas brújula).
En ese punto, tras una tupida cortina de hojas verdes y blancas, la tierra estaba removida como si alguien hubiera cavado recientemente. Tus manos buscan-ahora sí con impaciencia- y das con un pequeño cofre de esos de tapa redonda y llave de tubo (un auténtico cofre del tesoro).
Al abrir el cofre, supiste que, por fin, habías encontrado un tesoro: tu tesoro.
Dentro, aquello que siempre has sabido que estaba allí y que antes no habías considerado como una riqueza, hasta que alguien te ha hecho ir a buscarlo mandándote un mapa.
Porque a veces tenemos tesoros tan cerca, que no somos capaces de verlos. Quizá porque nos acostumbramos a tenerlo y nos parece de lo más normal que sea nuestro.
Ojalá todos sepamos encontrar nuestro tesoro.
@Escritos
lunes, 29 de abril de 2013
Me gusta, imagino, sueño, deseo, quiero
Me gusta que tu voz mi soledad mitigue.
Imagino que cuando hueles mi perfume, lo persigues.
Sueño con vivir juntos una historia que me intrigue.
Deseo que con mi cuerpo disfrutes y te fatigues.
Quiero que mis abrazos te den calor y te abriguen.
Me gusta que me descubras tus tesoros escondidos.
Imagino que me evocas cuando ves el mar embravecido.
Sueño que activo tu mente con pensamientos coloridos.
Deseo que nos halle el alba uno en otro embebido.
Quiero que nos acompañemos siempre como dos forajidos.
Me gusta que te apetezca besarme al encontrarme.
Imagino que escribes mi nombre en la arena al pensarme.
Sueño que mi sonrisa algún día te desarme.
Deseo que tiembles de deseo al acercarme.
Quiero que me digas que quieres siempre amarme.
Me gusta dibujar tu nombre con tiza.
Imagino que me llamas porque mi voz te tranquiliza.
Sueño que mi mirada te hechiza.
Deseo ver cómo nuestro amor se agudiza.
Quiero ser siempre tu sombra postiza.
Me gusta que me mires sin que me de cuenta.
Imagino que al verme, tu deseo fermenta.
Sueño que vivo de ti siempre atenta.
Deseo contigo estar siempre contenta.
Quiero ver cómo tu amor se transparenta.
Me gusta, imagino, sueño, deseo, quiero.
Me gusta imaginar que sueño que te quiero...y te deseo.
@Escritos
miércoles, 24 de abril de 2013
Déjame
Déjame que llene de alegría tus minutos,
y que en cada rincón de tu cuerpo
ponga mi marca y te rinda un pequeño tributo.
Vamos a parar el tiempo, a volver a los quince años viviendo libres como entonces creyendo que el tiempo es nuestro, y que esa luna en brillo y plata se exhibe sólo para nosotros.
Sintamos -como entonces- nuestros corazones palpitar, nuestro deseo crecer tan sólo con mirarnos, y cómo el mundo entero se pone a nuestros pies si nos amamos.
Déjame que ordene las miles de palabras
que han salido de tus manos a lo largo del tiempo
y teja con ellas todo un mundo de abracadabra.
Vamos a gozar al sentir, cómo la piel se eriza, cómo al juntar nuestros labios las chispas salen despedidas, cómo el latir acompasado de nuestros cuerpos es la mejor de las melodías, cómo la felicidad que irradiamos sirve de estímulo a la vida.
Que cada uno de mis suspiros sea como el polvo mágico de estrellas que usan las hadas para hacernos volar. Y que al darnos un abrazo, todos los objetos que nos rodeen cobren vida alentados por nuestra fantasía.
Déjame que observe cómo se eleva el fascinante humo
y que cese de sentir miedo de “estar” demasiado,
miedo de luchar poco y de no acertar con lo oportuno;
miedo de desear que mi mundo siempre sea anaranjado.
Para todo esto necesito sólo una noche…o una vida repleta de sueños.
@Escritos
y que en cada rincón de tu cuerpo
ponga mi marca y te rinda un pequeño tributo.
Vamos a parar el tiempo, a volver a los quince años viviendo libres como entonces creyendo que el tiempo es nuestro, y que esa luna en brillo y plata se exhibe sólo para nosotros.
Sintamos -como entonces- nuestros corazones palpitar, nuestro deseo crecer tan sólo con mirarnos, y cómo el mundo entero se pone a nuestros pies si nos amamos.
Déjame que ordene las miles de palabras
que han salido de tus manos a lo largo del tiempo
y teja con ellas todo un mundo de abracadabra.
Vamos a gozar al sentir, cómo la piel se eriza, cómo al juntar nuestros labios las chispas salen despedidas, cómo el latir acompasado de nuestros cuerpos es la mejor de las melodías, cómo la felicidad que irradiamos sirve de estímulo a la vida.
Que cada uno de mis suspiros sea como el polvo mágico de estrellas que usan las hadas para hacernos volar. Y que al darnos un abrazo, todos los objetos que nos rodeen cobren vida alentados por nuestra fantasía.
Déjame que observe cómo se eleva el fascinante humo
y que cese de sentir miedo de “estar” demasiado,
miedo de luchar poco y de no acertar con lo oportuno;
miedo de desear que mi mundo siempre sea anaranjado.
Para todo esto necesito sólo una noche…o una vida repleta de sueños.
@Escritos
miércoles, 27 de marzo de 2013
Cómo quisiera
Aire, agua, alas, tierra
Cielo, flora, nubes, barcas
Palabras, notas, luz, color.
Un trozo de vida hecho con letra, imagen y música.
Y como en nuestra historia,
al compás de un diapasón,
llevando un mismo ritmo pero con notas disonantes,
hablan al mismo tiempo letra, imagen y música...
...diciendo cosas distintas.
La letra que quiere decir mucho y no llega a todo.
La imagen clara, que refleja tranquilidad, paz, relajación.
La música dulce, con cadencia armónica y modulada con palabras de desamor.
Y el alma henchida,
con suspiros de amor.
El cuerpo tenso,
esperando una ilusión.
Emoción de manos que le acaricien al son de una canción.
El cielo azul y blanco.
El mar de plata y añil.
Tras la fuerte tormenta, el agua descansa limpia,
esperando ser surcada por las naves que en ella descansan.
Barcas de pequeño tamaño que nos llevan, sin prisas, de una a otra orilla;
porque para llegar lejos no hacen falta grandes barcos, sino viajes seguros.
Reposo de los guerreros.
Remanso de paz y amor.
Cobijo de una emoción.
Espacio de nuestra mente donde se esconde la ilusión.
Vivir con aire,
vivir con agua,
quererte cada día más,
vivir contigo.
Eso es lo que yo querría hasta el final de mis días.
@Escritos
Cielo, flora, nubes, barcas
Palabras, notas, luz, color.
Un trozo de vida hecho con letra, imagen y música.
Y como en nuestra historia,
al compás de un diapasón,
llevando un mismo ritmo pero con notas disonantes,
hablan al mismo tiempo letra, imagen y música...
...diciendo cosas distintas.
La letra que quiere decir mucho y no llega a todo.
La imagen clara, que refleja tranquilidad, paz, relajación.
La música dulce, con cadencia armónica y modulada con palabras de desamor.
Y el alma henchida,
con suspiros de amor.
El cuerpo tenso,
esperando una ilusión.
Emoción de manos que le acaricien al son de una canción.
El cielo azul y blanco.
El mar de plata y añil.
Tras la fuerte tormenta, el agua descansa limpia,
esperando ser surcada por las naves que en ella descansan.
Barcas de pequeño tamaño que nos llevan, sin prisas, de una a otra orilla;
porque para llegar lejos no hacen falta grandes barcos, sino viajes seguros.
Reposo de los guerreros.
Remanso de paz y amor.
Cobijo de una emoción.
Espacio de nuestra mente donde se esconde la ilusión.
Vivir con aire,
vivir con agua,
quererte cada día más,
vivir contigo.
Eso es lo que yo querría hasta el final de mis días.
@Escritos
lunes, 25 de febrero de 2013
Vitaminas para el alma
Princesa de otra galaxia en su trono presidencial engañada para algo poco convencional.
Pequeña protagonista de un cuento sin moraleja, que busca sin parar la tierra de los soles lucientes.
Sonido de una guitarra española, un clarinete y un saxo, a veces lento y profundo, otras alegre y veloz.
Movimientos acompasados a ritmo de chachachá a un lado; al otro lágrimas e ilusión de niña... de 50 años.
Libro lleno de recuerdos vivaces en hojas garabateadas en colores, que todas juntas muestran la historia de una vida por capítulos.
Sentimientos en ebullición que mando a dormir de vez en cuando, para que no desordenen mi establecida existencia.
Anuncios de neón en forma de sonrisas que van donde yo voy, acompañándome.
Jardín de cristal lleno de flores de colores que salpican, a todo el que se acerca, su aroma.
Montaña de pasteles en forma de amistad que piden con deseo ser comidos.
Dos pequeñas ninfas traviesas, rodeadas de dulces varitas mágicas.
Volcán de sensaciones que exprimo hasta la última gota de zumo.
Dibujante de caricias con trazo fino que renuevan las ansias de quererte.
Corazones henchidos guardados en un regalo por sentido y preparados para barajar y seguir repartiendo cartas hasta que todo termine.
Luz atrapada en una maravilla tallada, acompañada de suavidad nacarada.
Ausencia de sueños empapados que buscan el abrigo de un abrazo.
Secuestradores de ilusiones a la hora de dormir, metiéndose sin tregua en mi cabeza.
Telón de terciopelo rojo oscuro que se abre para mostrar a la vista ajena lo que hay en mi escenario.
Y tú, guardián de esperanzas que haces tuyas, para hacer que los conjuros antiguos se conviertan en rutinas.
¡Gracias!
¡Ya sé!…ya sé que hay brujos que se comen a las hadas en tortilla. Pero no llegarán nunca a alcanzar a quien llena de magia el día a día.
@Escritos
Pequeña protagonista de un cuento sin moraleja, que busca sin parar la tierra de los soles lucientes.
Sonido de una guitarra española, un clarinete y un saxo, a veces lento y profundo, otras alegre y veloz.
Movimientos acompasados a ritmo de chachachá a un lado; al otro lágrimas e ilusión de niña... de 50 años.
Libro lleno de recuerdos vivaces en hojas garabateadas en colores, que todas juntas muestran la historia de una vida por capítulos.
Sentimientos en ebullición que mando a dormir de vez en cuando, para que no desordenen mi establecida existencia.
Anuncios de neón en forma de sonrisas que van donde yo voy, acompañándome.
Jardín de cristal lleno de flores de colores que salpican, a todo el que se acerca, su aroma.
Montaña de pasteles en forma de amistad que piden con deseo ser comidos.
Dos pequeñas ninfas traviesas, rodeadas de dulces varitas mágicas.
Volcán de sensaciones que exprimo hasta la última gota de zumo.
Dibujante de caricias con trazo fino que renuevan las ansias de quererte.
Corazones henchidos guardados en un regalo por sentido y preparados para barajar y seguir repartiendo cartas hasta que todo termine.
Luz atrapada en una maravilla tallada, acompañada de suavidad nacarada.
Ausencia de sueños empapados que buscan el abrigo de un abrazo.
Secuestradores de ilusiones a la hora de dormir, metiéndose sin tregua en mi cabeza.
Telón de terciopelo rojo oscuro que se abre para mostrar a la vista ajena lo que hay en mi escenario.
Y tú, guardián de esperanzas que haces tuyas, para hacer que los conjuros antiguos se conviertan en rutinas.
Vitaminas para el espíritu que espero seguir tomando cada día: TÚ, vosotros, ellos.
¡Gracias!
¡Ya sé!…ya sé que hay brujos que se comen a las hadas en tortilla. Pero no llegarán nunca a alcanzar a quien llena de magia el día a día.
@Escritos
domingo, 3 de febrero de 2013
Déjame
Aire, déjame que te respire y me llene los pulmones.
Sol, déjame que note tu calor y me ciegue con tu luz.
Color, déjame que te admire y use todas tus tonalidades.
Música, déjame que te oiga y sea capaz de seguirte.
Brisa, déjame que juegue contigo a contracorriente.
Mar, déjame llenarme de tu espuma blanca
Cielo, déjame cobijarme bajo tu manto de estrellas encendidas.
Amor, déjame que te sienta: como al aire, como al sol, como al color, como a la música, como a la brisa, como al mar, como al cielo…...
Y tú, soledad, déjame sola que quiero notarle a mi lado a todas horas.
@Escritos
Sol, déjame que note tu calor y me ciegue con tu luz.
Color, déjame que te admire y use todas tus tonalidades.
Música, déjame que te oiga y sea capaz de seguirte.
Brisa, déjame que juegue contigo a contracorriente.
Mar, déjame llenarme de tu espuma blanca
Cielo, déjame cobijarme bajo tu manto de estrellas encendidas.
Amor, déjame que te sienta: como al aire, como al sol, como al color, como a la música, como a la brisa, como al mar, como al cielo…...
Y tú, soledad, déjame sola que quiero notarle a mi lado a todas horas.
@Escritos
jueves, 31 de enero de 2013
El faro
Desde mi blanca torre rodeada de mar te escribo esta carta.
No puedo dormir y en algo hay que ocupar el tiempo, y qué mejor que dejar que salgan de mi cabeza en forma de palabras escritas esas cosas que siempre te he querido decir y nunca hice.
El sonido del mar entra por mi ventana aunque no quiera. Me arrulla para que duerma, pero no lo consigo. Así que me entretengo contando las estrellas y les voy poniendo nombre empezando por Orión que ya he logrado, con mucho esfuerzo eso sí, identificar. Porque aunque tú me dijeras que sus estrellas brillantes son visibles desde los dos hemisferios y que es la constelación más conocida del cielo, yo no era capaz de encontrarla, hasta ahora. También tengo que decirte que los nombres que no sé, me los invento y como no lo escribo en ningún sitio sino que se quedan en mi imaginación no quedan mal del todo.
Mientras me entretengo en eso, parece que siento tu presencia junto a mí. Tus manos que guían las mías hacia el norte, tus ojos que buscan con anhelo el brillo de los míos al encontrar una estrella perdida, tu aroma cuando acercas tu cabeza a la mía para darme el ángulo de visión, tu sonido cuando me susurras bajito y despacito cada uno de esos extraños nombres…
Y pienso si realmente alguna vez te tuve cerca como yo me imagino que fue, o sólo eres un espíritu vagando por mi mundo que no llegará a tocarme jamás.
A veces te siento como un bello sueño del que no quiero despertar porque todo es fantástico e ideal. Otras noto tu lejanía porque tenemos vidas muy distantes. Otras me llamas a tu lado y no puedo dejar de correr hacia ti…y hay veces que ni siquiera sé si existes o son imaginaciones mías. ¿Me estaré volviendo loca?.
Vivir en un faro, tiene un tinte muy romántico. Te aíslas, vives la naturaleza, la soledad y la noche en toda su magnitud. Y es lo que yo he elegido, así que no me puedo quejar. Pero a veces es duro saber que fuera de aquí hay una vida que me pierdo, ilusiones incumplidas y ganas contenidas.
Ya sabes que no me lamento, que me siento muy bien viviendo en esta estancia del solitario acantilado que deja abajo unas aguas a veces bravas, y a veces quietas como un plato...pero siempre agua, mucha agua, que es mi elemento natural. Y sabes (porque te lo he contado ya muchas veces) que me gusta subir por la escalera de caracol hasta lo alto del faro y cegarme viendo cómo la potente luz hace su función de guía de los marineros.
Esa escalera que acaricio y que representa la espiral de la vida; que tiene un comienzo y un fin y que no sabe cuántos peldaños tiene. Porque las escaleras no saben cuántos peldaños tienen, no saben siquiera que son escaleras y para qué sirven….pero ahí están y hacen su función.
Y me preguntas repetidamente qué hago aquí aislada, cómo puedo no enloquecer. Pues….paso mis días leyendo, escribiendo, cuidando el pequeño jardín y hablando con el mar cuando me quiere oír. Porque a veces, si se enfada, no quiere que le hable y le cuente cuánto sufro por no tenerte cerca. Otras, mientras tengo la mirada perdida en el vacío le digo muy bajito que quizás algún día, tú y yo volemos separados y en direcciones opuestas. Pero que seguro que nos encontraremos, como ahora, leyendo las estrellas.
Es muy tarde.
Casi amanece y yo sigo dejando que se vacíe mi mente.
Y desde mi cuarto oscuro en medio de la gran ciudad, sigo imaginando que en algún lugar del mundo puede haber alguien a quien yo, si viviera en un faro, pudiera mandarle esta carta. Ahora, me encuentro protegida por el simple hecho de tu presencia en mi vida y por el abrazo que supone que, con tu sonrisa, me desees cada mañana los buenos días.
Dedicado a todos aquellos que se sienten solos.
@Escritos
No puedo dormir y en algo hay que ocupar el tiempo, y qué mejor que dejar que salgan de mi cabeza en forma de palabras escritas esas cosas que siempre te he querido decir y nunca hice.
El sonido del mar entra por mi ventana aunque no quiera. Me arrulla para que duerma, pero no lo consigo. Así que me entretengo contando las estrellas y les voy poniendo nombre empezando por Orión que ya he logrado, con mucho esfuerzo eso sí, identificar. Porque aunque tú me dijeras que sus estrellas brillantes son visibles desde los dos hemisferios y que es la constelación más conocida del cielo, yo no era capaz de encontrarla, hasta ahora. También tengo que decirte que los nombres que no sé, me los invento y como no lo escribo en ningún sitio sino que se quedan en mi imaginación no quedan mal del todo.
Mientras me entretengo en eso, parece que siento tu presencia junto a mí. Tus manos que guían las mías hacia el norte, tus ojos que buscan con anhelo el brillo de los míos al encontrar una estrella perdida, tu aroma cuando acercas tu cabeza a la mía para darme el ángulo de visión, tu sonido cuando me susurras bajito y despacito cada uno de esos extraños nombres…
Y pienso si realmente alguna vez te tuve cerca como yo me imagino que fue, o sólo eres un espíritu vagando por mi mundo que no llegará a tocarme jamás.
A veces te siento como un bello sueño del que no quiero despertar porque todo es fantástico e ideal. Otras noto tu lejanía porque tenemos vidas muy distantes. Otras me llamas a tu lado y no puedo dejar de correr hacia ti…y hay veces que ni siquiera sé si existes o son imaginaciones mías. ¿Me estaré volviendo loca?.
Vivir en un faro, tiene un tinte muy romántico. Te aíslas, vives la naturaleza, la soledad y la noche en toda su magnitud. Y es lo que yo he elegido, así que no me puedo quejar. Pero a veces es duro saber que fuera de aquí hay una vida que me pierdo, ilusiones incumplidas y ganas contenidas.
Ya sabes que no me lamento, que me siento muy bien viviendo en esta estancia del solitario acantilado que deja abajo unas aguas a veces bravas, y a veces quietas como un plato...pero siempre agua, mucha agua, que es mi elemento natural. Y sabes (porque te lo he contado ya muchas veces) que me gusta subir por la escalera de caracol hasta lo alto del faro y cegarme viendo cómo la potente luz hace su función de guía de los marineros.
Esa escalera que acaricio y que representa la espiral de la vida; que tiene un comienzo y un fin y que no sabe cuántos peldaños tiene. Porque las escaleras no saben cuántos peldaños tienen, no saben siquiera que son escaleras y para qué sirven….pero ahí están y hacen su función.
Y me preguntas repetidamente qué hago aquí aislada, cómo puedo no enloquecer. Pues….paso mis días leyendo, escribiendo, cuidando el pequeño jardín y hablando con el mar cuando me quiere oír. Porque a veces, si se enfada, no quiere que le hable y le cuente cuánto sufro por no tenerte cerca. Otras, mientras tengo la mirada perdida en el vacío le digo muy bajito que quizás algún día, tú y yo volemos separados y en direcciones opuestas. Pero que seguro que nos encontraremos, como ahora, leyendo las estrellas.
Es muy tarde.
Casi amanece y yo sigo dejando que se vacíe mi mente.
Y desde mi cuarto oscuro en medio de la gran ciudad, sigo imaginando que en algún lugar del mundo puede haber alguien a quien yo, si viviera en un faro, pudiera mandarle esta carta. Ahora, me encuentro protegida por el simple hecho de tu presencia en mi vida y por el abrazo que supone que, con tu sonrisa, me desees cada mañana los buenos días.
Dedicado a todos aquellos que se sienten solos.
@Escritos
domingo, 27 de enero de 2013
Sed de ti
Tengo sed de tus abrazos, de tus ganas y de tu regazo.
Tengo el agua que necesito cuando me acerco a tí y entre susurros me dices cuánto me quieres.
@Escritos
Tengo el agua que necesito cuando me acerco a tí y entre susurros me dices cuánto me quieres.
@Escritos
martes, 22 de enero de 2013
Huellas indelebles
Paseo tranquilamente por la playa, contemplando el húmedo mar, el etéreo
cielo y la tierra firme, imprimiendo con calma mis huellas en la arena
sin saber adónde llegarán….
Cuanto más ando, más huellas dejo. A veces doy vueltas sólo por ver cómo se van marcando. Miro hacia atrás y vuelvo a pisar:
más fuerte,
más recto,
más junto.
Hago un dibujo a mi antojo con mis huellas, y luego me fijo en las demás: huellas grandes, pequeñitas, huellas que caminan juntas, huellas de pasos largos o cortos, huellas profundas o muy superficiales.
Y pienso que dentro de un rato, esas huellas tan visibles, al ser acariciadas por la espuma salada del agua, se borrarán. A lo mejor no a la primera batida, ni a la segunda…pero acabarán difuminadas, desfiguradas y finalmente acabarán desapareciendo suavemente, sin dolor.
Nunca quise ser como una huella en la arena, que desaparece.
Prefiero ser como un cielo intensamente azul,
como un mar en movimiento constante,
como un sueño eterno,
como el aroma de tu magia,
como el arrullo de una nana,
como tu presencia en mi alma.
Porque sé que el tiempo no me pertenece y no importa las huellas que dejamos atrás sino cuántas vamos a sembrar hacia adelante.
Y no quiero que tú seas como una huella en la arena y por eso hoy dibujaré, suavemente, un beso en mi voz para entregártelo.
@Escritos
Cuanto más ando, más huellas dejo. A veces doy vueltas sólo por ver cómo se van marcando. Miro hacia atrás y vuelvo a pisar:
más fuerte,
más recto,
más junto.
Hago un dibujo a mi antojo con mis huellas, y luego me fijo en las demás: huellas grandes, pequeñitas, huellas que caminan juntas, huellas de pasos largos o cortos, huellas profundas o muy superficiales.
Y pienso que dentro de un rato, esas huellas tan visibles, al ser acariciadas por la espuma salada del agua, se borrarán. A lo mejor no a la primera batida, ni a la segunda…pero acabarán difuminadas, desfiguradas y finalmente acabarán desapareciendo suavemente, sin dolor.
Nunca quise ser como una huella en la arena, que desaparece.
Prefiero ser como un cielo intensamente azul,
como un mar en movimiento constante,
como un sueño eterno,
como el aroma de tu magia,
como el arrullo de una nana,
como tu presencia en mi alma.
Porque sé que el tiempo no me pertenece y no importa las huellas que dejamos atrás sino cuántas vamos a sembrar hacia adelante.
Y no quiero que tú seas como una huella en la arena y por eso hoy dibujaré, suavemente, un beso en mi voz para entregártelo.
@Escritos
sábado, 19 de enero de 2013
Tu voz
Necesito oír tu voz.
Da igual lo que me diga, porque lo que quiero es escuchar la música, la expresividad, el tono, el color de esa voz. Esa voz que me serena, que me hace sonreír, que me provoca y que me mueve el ser. Una voz que traspasa mares y atraviesa montañas.
Las palabras que te oígo y me atrapan, envolviéndome, no lo hacen por la razón que lleven, ni porque se oigan fuertes de tanto gritar o flojas porque se dicen al oído. Sino porque la voz que las dice me está transformando parte de tu alma en algo tangible para los sentidos.
La intimidad sale al aire por medio de tu voz, de esa voz amiga que me acaricia, me tranquiliza, me sosiega, y me da su acento particular, su son, su cadencia....y con todo ello, su espíritu. Porque al llegarme a los oídos, me llega la expresión de tu vida: me hace sentir tus palabras.
Cualquier excusa es buena para escuchar tu voz.
Y al hacerlo, imaginarte riendo porque tu voz baila y eso sólo pasa cuando el alma es feliz.
O quizás algún día oiga cómo tu voz tiembla porque en tu corazón llueve.
O pueda dormirme a tu lado mientras tu voz me arrulla con tiernas palabras.
Voz, alíate conmigo.
No dejes de decirme palabras.
No dejes de enseñarme parte de su alma.
@Escritos
Da igual lo que me diga, porque lo que quiero es escuchar la música, la expresividad, el tono, el color de esa voz. Esa voz que me serena, que me hace sonreír, que me provoca y que me mueve el ser. Una voz que traspasa mares y atraviesa montañas.
Las palabras que te oígo y me atrapan, envolviéndome, no lo hacen por la razón que lleven, ni porque se oigan fuertes de tanto gritar o flojas porque se dicen al oído. Sino porque la voz que las dice me está transformando parte de tu alma en algo tangible para los sentidos.
La intimidad sale al aire por medio de tu voz, de esa voz amiga que me acaricia, me tranquiliza, me sosiega, y me da su acento particular, su son, su cadencia....y con todo ello, su espíritu. Porque al llegarme a los oídos, me llega la expresión de tu vida: me hace sentir tus palabras.
Cualquier excusa es buena para escuchar tu voz.
Y al hacerlo, imaginarte riendo porque tu voz baila y eso sólo pasa cuando el alma es feliz.
O quizás algún día oiga cómo tu voz tiembla porque en tu corazón llueve.
O pueda dormirme a tu lado mientras tu voz me arrulla con tiernas palabras.
Voz, alíate conmigo.
No dejes de decirme palabras.
No dejes de enseñarme parte de su alma.
@Escritos
miércoles, 9 de enero de 2013
Pequeña gran magia
Cualquier ilusión es capaz de hacerse realidad en cualquier instante y en cualquier
lugar, como por
arte de magia.
Esas impacientes mariposas que revolotean en tu barriga durante varios días esperando que abra por fin tu regalo, tiene su recompensa cuando se da cuenta de cuán importante es él para ti.
Por un día, los tristes colores del cielo de afuera no serán la causa de las lágrimas derramadas, pues se tratarán de lágrimas de felicidad, de ilusión y de amor.
Y es que la magia de dar está en el hecho de que en el momento más frío de nuestras vidas, cuando parece que todo está acabado, oscuro y sombrío, nos unimos a aquellos a los que amamos para obtener ese calor especial que ni el sol es capaz de proporcionarnos.
Cualquier pequeño detalle (un corazón escondido entre la ropa interior o dentro de la pitillera de acero) puede hacernos sonreír. Nada puede hacernos sentir tristes si sabemos que alguien espera nuestro abrazo, nuestra palabra, nuestra mirada, que nuestro calor le es necesario en este momento que debe ser inolvidable.
Es momento de dar, momento de compartir, momento de expresar de la forma más sincera el valor que tienen todas y cada una de las personas que nos rodean, momento en que debe florecer el amor entre aquellos que sólo se quieren pero se necesitan, momento en que se han de olvidar los malos recuerdos de dolores pasados aunque en el filo de la noche los fantasmas se despierten. Porque dentro de esa caja con papel brillante y cintas de colores que me espera, puede esconderse la llave de cualquier sueño, ese que sólo podemos tener ahora y por el que llevo luchando lo que me parece una eternidad.
Y ahora, ¡no mires el reloj! ¿qué importan las horas?
La vida es tan corta que no hay tiempo que perder. Si quieres la magia, ve a por ella; no esperes que te llegue, porque la puedes perder.
@Escritos
Y ningún momento es mejor que hoy
para tener un sueño y desear luchar por él.
Esas impacientes mariposas que revolotean en tu barriga durante varios días esperando que abra por fin tu regalo, tiene su recompensa cuando se da cuenta de cuán importante es él para ti.
Por un día, los tristes colores del cielo de afuera no serán la causa de las lágrimas derramadas, pues se tratarán de lágrimas de felicidad, de ilusión y de amor.
Y es que la magia de dar está en el hecho de que en el momento más frío de nuestras vidas, cuando parece que todo está acabado, oscuro y sombrío, nos unimos a aquellos a los que amamos para obtener ese calor especial que ni el sol es capaz de proporcionarnos.
Cualquier pequeño detalle (un corazón escondido entre la ropa interior o dentro de la pitillera de acero) puede hacernos sonreír. Nada puede hacernos sentir tristes si sabemos que alguien espera nuestro abrazo, nuestra palabra, nuestra mirada, que nuestro calor le es necesario en este momento que debe ser inolvidable.
Es momento de dar, momento de compartir, momento de expresar de la forma más sincera el valor que tienen todas y cada una de las personas que nos rodean, momento en que debe florecer el amor entre aquellos que sólo se quieren pero se necesitan, momento en que se han de olvidar los malos recuerdos de dolores pasados aunque en el filo de la noche los fantasmas se despierten. Porque dentro de esa caja con papel brillante y cintas de colores que me espera, puede esconderse la llave de cualquier sueño, ese que sólo podemos tener ahora y por el que llevo luchando lo que me parece una eternidad.
Y ahora, ¡no mires el reloj! ¿qué importan las horas?
La vida es tan corta que no hay tiempo que perder. Si quieres la magia, ve a por ella; no esperes que te llegue, porque la puedes perder.
@Escritos
martes, 8 de enero de 2013
El horizonte
Miro al horizonte con ganas de alcanzarlo algún día y aunque
sé que no puedo hacerlo, no cejo en mi empeño de al menos intentarlo.
Y allí, no sé por qué, recuerdo cuando siendo niña soplaba con fuerzas para hacer pompas de jabón que, aunque eran efímeras, me producían una gran satisfacción. O las felices tardes de domingo manchando la cocina para hacer ese bizcocho que veía subir dentro del horno y desaparecer en cuanto salía.
Evoco cuando te abracé por primera vez después de desearlo tanto tiempo y cómo tu calor quedó conmigo para siempre de tal forma, que sigo siendo capaz de notarlo cuando te pienso.
Reconozco a la primera una mirada llena de amor, una sonrisa de admiración sentida, una mano fuerte que me apoya, un oído atento a lo que me pasa y unas palabras escritas sin tinta que reflejan todo lo que llevas dentro. Porque veo más allá de lo que lo hacen los ojos.
Me gusta que, entonces, estés a mi lado mirando conmigo esa
línea por donde se pone el sol. Porque en ese momento, tras el éxtasis del
ocaso, podemos empezar a disfrutar de los reflejos que las estrellas nos
brindan y de la luz de la luna que nos hechiza.
Y allí, no sé por qué, recuerdo cuando siendo niña soplaba con fuerzas para hacer pompas de jabón que, aunque eran efímeras, me producían una gran satisfacción. O las felices tardes de domingo manchando la cocina para hacer ese bizcocho que veía subir dentro del horno y desaparecer en cuanto salía.
Evoco cuando te abracé por primera vez después de desearlo tanto tiempo y cómo tu calor quedó conmigo para siempre de tal forma, que sigo siendo capaz de notarlo cuando te pienso.
Reconozco a la primera una mirada llena de amor, una sonrisa de admiración sentida, una mano fuerte que me apoya, un oído atento a lo que me pasa y unas palabras escritas sin tinta que reflejan todo lo que llevas dentro. Porque veo más allá de lo que lo hacen los ojos.
Miro al horizonte sin distinguir nada delante de mí porque
no quiero ver, sino solamente sentir muy dentro que lo que me pasa es parte de
ese sueño que forjamos un día y que no quiero que nunca termine.
Anhelo seguir a tu lado cuando la vida se haga más lenta,
cuando el reloj esté de nuestra parte y cuando reciba un beso como premio a
todo un largo paseo.
@ Escritos
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