lunes, 16 de junio de 2014
¡Vale!
Me encantaría poder darte cada noche la mano y contarte un cuento para dormirte.
Y llenarte de besos de arriba abajo hasta que las cosquillas no te dejaran parar de risa.
Te despertaría a media noche acariciándote despacio después de mirarte durante un rato y observar cómo te llenas de aire los pulmones.
Y atestaría mi cara de sonrisas para que cuando despertaras lo primero que vieses fuera mi felicidad por tenerte cerca.
Fabricaría una tienda de campaña sin más útiles que mis piernas y una sábana para tener un sitio donde amarnos, al abrigo del aire.
Y pintaría la noche de purpurina que sacaría de la maleta que siempre tengo escondida.
Me quedaría ronca de placer bajo un techo de estrellas y el mar como alfombra que nos mece de noche y de día.
Y no me cansaría de llenarte el cuerpo de señales de mi alegría.
Te cantaría canciones sin melodía que te hicieran mover la cabeza esperando que el silencio te dejara besarme.
Y haría verdadera magia cada día para oír tu voz susurrándome de la noche a la mañana: mi niña, estoy siempre contigo, ¿vale?
¡¡Vale!!
@Escritos
martes, 10 de junio de 2014
Quiero
Quiero compartir contigo las mañanas que despiertan sinuosas, a golpe de luz tamizada sobre la almohada.
Unirme a la música que provoca el viento que se cuela por el balcón cuando abres las ventanas.
Oler tu cuerpo mientras la cafetera escupe su aroma.
Sentir mis manos recorriendo tus buenos días y notar mis roces como inicio de tu vida.
Quiero mirar el movimiento de tu sombra entre las flores del jardín mientras recoges los colores que se desperdigan.
Medir tu tiempo en besos y regalarte mis minutos de suaves caricias sin caminos.
Cobijarme entre tus brazos mientras tú me proteges sin tocarme.
Vivir la cordura de tus nuevos sueños sin sentido.
Quiero disfrutar de una sonrisa ladeada mientras me desnudo.
Descubrir en el brillo de tu mirada un arcoíris de sentimientos dormidos.
Someterme a tus deseos abandonándome a mis gemidos.
Ser parte de tu gozo y de tus escalofríos más imprevistos.
Quiero ser más que una voz al otro lado.
Poder traspasar la línea de lo más sagrado.
Sentir que lo que ofrezco se aprecia como el buen vino.
Quiero comunicarte mis dudas, mis risas y mis alegrías.
Y sentir que las tuyas son mías.
Quiero, por más años que pasen, disfrutar cada minuto de mis mañanas contigo,
de nuestra vida acompasada al minutero de una existencia feliz.
Y hablando, veremos pasar despacio nuestros atardeceres de amigos.
¡Feliz cumpleaños!
@Escritos
martes, 3 de junio de 2014
Con los 5 sentidos
Sintiendo que soy tuya sin ser de nadie, te espero en la distancia.
Y cuando me pongo a ello, experimento cada sensación que sueño contigo a mi lado.
Imagino cuando tus manos se posen en mi cintura despacio y me atraigas hacia ti para besarme sin prisa, y saboreo el momento tantas veces pensado.
Mi sonrisa pintará mis ojos sin necesidad de maquillaje y, tan cerca, veré cómo tu boca tiembla y tus ojos brillan aunque intentes disimularlo.
Y pondremos en juego esa habilidad innata del abrazo, que todos tenemos aunque a veces la ocultamos, sin color, forma, textura, sonido ni olor pero que sin embargo reúne en él todos los requisitos.
Vislumbro nítidamente cuántos sentidos acompañarán ese lazo: te toco, te oigo, te veo, te huelo y te saboreo y mientras tú, me respondes.
Al entregarnos a ese abrazo noto cómo el mundo se para a nuestro alrededor; tenemos la comunicación garantizada sin más esfuerzos.
Y gracias a un momento efímero, tan bonito e intenso como una puesta de sol, mantendremos para siempre en la memoria el calor y la dicha de sentirnos cercanos.
Y como ya lo hemos hecho nuestro, podremos rescatarlo y vivirlo cuantas veces queramos.
Pasarán los años y desearemos siempre vivir inmersos en un eterno lazo de abrazos.
@Escritos
martes, 20 de mayo de 2014
Anudados
Las letras que buscas, dicen lo que llevo dentro. Son letras grabadas a fuego en mi corazón que me permiten, mientras paso los dedos por ellas, explorar el relieve de cada uno de los recuerdos.
Me es fácil después del tiempo volver a sentir el calor que desprenden tus ojos al sonreír y la luz de tus labios mientras me miras.
Me es fácil, al oir tu respirar pausado, traducir lo que tu cuerpo quiere aunque tu mente no se atreva a decirlo con palabras, y menos a transformarlo en actos.
Cuando mi voz descansa, y sin pudor pongo en ti mi atención, leo tus pensamientos, o más bien los invento para que todo tenga el tempo elegido.
Tú piensas en mi mirar mi espalda, yo en subir montañas prohibidas, en llegar a la cima. Porque no quiero hacer un larguisimo recorrido, sino llegar pronto a mi destino. Porque me da miedo quedarme en el camino.
Quiero buscarte entre las nubes y, al aterrizar, encontrarte al otro lado del mantel de lino.
Y en la línea que separa el mar del cielo, la tierra del aire limpio, en ese horizonte que miro siempre es donde descubro que sigues en mi vida aunque cierres los ojos a lo que sin saberlo hemos querido.
Lento, suave, cálido y sentido, un beso tuyo se posa en mi oído y redobla dentro de mí una noria de colores que me ayuda a concebirnos, a tallarte en mi pensamiento, a recordarnos, a vivirnos como si estuviéramos piel con piel, incluso cuando estamos lejos.
De nuevo oigo aquel hasta mañana, y vuelta a empezar bajo el susurro del sonido mágico de tus dulces palabras.
@Escritos
martes, 6 de mayo de 2014
Tu nombre
Hoy lo
primero que quería hacer era darte los buenos días.
Porque,
en el cuaderno que tengo en la mesilla esperando llenarse con los sueños de la
noche, solo he podido escribir una palabra:
tu nombre.
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